Cuajando las horas en el sufrimiento.

Me despilfarro, usado y abatido.
entiendo que el dolor genera desconfianza,

voy camino de lo imaginado, pero lo tengo todo tramado.
ostentoso es el camino del sufrimiento.
y a veces mucho más que doloroso.

aunque no exista en medio de la ciudad ningún queso.
siento que soy un ratón que roe el asfalto de sus ojos.

Uno es como la vida, con la vida lenta,
intentando en ocasiones flotar como un globo.

camino hacia delante sin mirar atrás.
inclino la cabeza para que me la acaricie,
dedos como senderos de espuma me enjuagan las malas ideas.
acudo irremediablemente a ella, para no llorar más.
río, y no llevo agua,  lloro y no tengo pena.
                                 
                        Todo se cuaja, todo, al frío de la nevera blanca.
                         si las cosas a mal cambian.