Y si no piensas en mí,
piensa en el cielo y su azul
en toda esa gama que lo hace único.
En las florecillas del campo que crecen
justo detrás de casa, las amarillas, las moradas
los tallos de San José, las leñeras...
Piensa en cómo piensas, para conocerte
entonces sabrás porque nos enamoras,
a tantas personas que estamos junto a ti.
Piensa en crear, en esas noches de dibujo,
en esas tardes en las que la palabra se desfigura
entre vinos y sonrisas.
Y si no piensas en mí...
Será una suerte porque a tu alrededor,
la vida renace en cada parpadeo
para mostrarte ese sendero verde,
que dibuja tu cuerpo,
cuando los días son amargos y la indecisión
hace de las suyas en horas frías.