Sano hobbie, amargo destino

Estoy loco y soy un borracho,
proclamo la escritura 
como un trastorno 
obsesivo de la vida.

Adoro joder al mundo
con estos versos sin medida,
ni rima, ni rama, ni heroína,
ni nada; que ya es mucho.

Escribir un poema es follarse
una muñeca hinchable,
con la polla revuelta en alambre
espino.

Beberse la saliva de quien te habla
sin que lo sepa, 
acariciar su pelo cuando 
está de espaldas
acercar la nariz a su vagina
para respirarla.
caminar sin rumbo 
para llegar donde todos
llegan, mientras has vivido
mejor que ellos.
mear en la calle toda la cerveza
de la noche,
no firmar las multas,
revelarse porque sí.
Estudiar los adoquines del puente
que cruza el río en medio
de la urbe infecta de ejecutivos.

Yo también a veces pienso,
pero entonces recurro a escribir poemas
para que no me atrape la amargura
de lo establecido.