Esperando a un cliente
en su empresa
multimillonaria,
los sofás son de cuero
y las ventanas
dan a un inmenso
mar de tejados
y gente y coches
que desde el
piso diecinueve
parecen granos,
espinillas a punto
de reventar en ese cuerpo,
obeso de subterráneos
y semáforos.
Escribo este poema
en mi vieja libreta
de trabajo,
mientras la secretaria
de recepción,
mira extrañada,
y descruza sus piernas,
para dispararme su
intención de vagina
húmeda y excitada...
le guiño un ojo,
sonríe,
asunto solucionado,
El cliente no llega,
me hace esperar,
su tiempo es oro,
el mío es suyo
y para él infinitamente
menos valioso.
Solo pienso
en beberme
unas cervezas:
sumergido en cualquier
bareto, con el poco
tiempo que me dejen.
En favor de la locura y para no caer en rutinas de asedio apático.
Invierno de grava y fantasía
El hombre es asfalto,
grava gris
por la que circulan
miles de coches
en un día,
cientos de miles
en un mes,
millones de coches
en una vida.
Pasan encima
con sus vidas dentro,
y en las vidas internas
de los coches,
hay otras vidas
en las tapicerías,
en las alfombrillas,
en las manillas,
en el deposito,
en la guantera,
los coches son su propia
petaca de combustible
para emborracharse
de ego,
El hombre es grava,
incidente grave
de sus circunstancias,
que obsoletas con su destino
se convierten en agua
misera de asfalto
en día de lluvia.
El hombre grava
se convierte en grumo,
parece fuerte pero el paso
de los coches,
de sus ruedas,
le desgasta
le arranca
trozos,
añicos de su piel
cuarteada
que golpean
a los cristales
de otros coches,
rompiendo
la vida que en ellos
albergaba:
oh la tímida esperanza del reflejo...
entrando por ese agujero
el frío viento del invierno,
hace tiritar
los sueños...
le chasquean sus dedos
como un huracán solitario,
que se enfada porque no juega
con su corazón de trapo.
Tiembla hombre de grava,
sin querer,
matas otros sueños
cuando te pisan...
Tiembla hombre de grava...
el invierno ha llegado
y tan solo estas en primavera,
donde las hojas amarillean
y se caen como los dientes
de tu fantasía.
grava gris
por la que circulan
miles de coches
en un día,
cientos de miles
en un mes,
millones de coches
en una vida.
Pasan encima
con sus vidas dentro,
y en las vidas internas
de los coches,
hay otras vidas
en las tapicerías,
en las alfombrillas,
en las manillas,
en el deposito,
en la guantera,
los coches son su propia
petaca de combustible
para emborracharse
de ego,
El hombre es grava,
incidente grave
de sus circunstancias,
que obsoletas con su destino
se convierten en agua
misera de asfalto
en día de lluvia.
El hombre grava
se convierte en grumo,
parece fuerte pero el paso
de los coches,
de sus ruedas,
le desgasta
le arranca
trozos,
añicos de su piel
cuarteada
que golpean
a los cristales
de otros coches,
rompiendo
la vida que en ellos
albergaba:
oh la tímida esperanza del reflejo...
entrando por ese agujero
el frío viento del invierno,
hace tiritar
los sueños...
le chasquean sus dedos
como un huracán solitario,
que se enfada porque no juega
con su corazón de trapo.
Tiembla hombre de grava,
sin querer,
matas otros sueños
cuando te pisan...
Tiembla hombre de grava...
el invierno ha llegado
y tan solo estas en primavera,
donde las hojas amarillean
y se caen como los dientes
de tu fantasía.
Despedido.
Salí despedido.
era como un león
enjaulado.
Aquel trabajo
nunca me gustó.
Fui de bar en bar
a ritmo de polca,
nunca supe
donde estaba
y no me importaba,
estar contratado
no era lo mío....
Bebí,
fumé,
anduve entre
alambres de asfalto...
corazón de alquitrán
mirada de ciego,
manos leprosas
del dinero...
mi voz
era una catarata
de olvido
que gritaba al pasado...
estaba loco...
mi sombra me hablaba,
mi corazón era de tabaco,
mi sangre vino caliente...
Me trasformé en salvaje
no veía el final del olvido...
mi mundo era el de todos
pero mi vida la de nadie...
y gritaba
y gritaba
y gritaba:
¡¡antes de ayer era un vivido!!...
bebí la sangre de las sombras,
se me desparramaba por las comisuras,
me manchaba el pecho y empapaba
mi hastío...
No quería ser de aquí
No quería estar aquí...
era algo desvivido...
mi pene era un cepillo
mi respiración:
mil soplidos....
No nací para estar
en vida contento,
no he venido
para estar triste...
Nací para morder
la escarcha
mientras la luna
me alumbra la espalda...
era como un león
enjaulado.
Aquel trabajo
nunca me gustó.
Fui de bar en bar
a ritmo de polca,
nunca supe
donde estaba
y no me importaba,
estar contratado
no era lo mío....
Bebí,
fumé,
anduve entre
alambres de asfalto...
corazón de alquitrán
mirada de ciego,
manos leprosas
del dinero...
mi voz
era una catarata
de olvido
que gritaba al pasado...
estaba loco...
mi sombra me hablaba,
mi corazón era de tabaco,
mi sangre vino caliente...
Me trasformé en salvaje
no veía el final del olvido...
mi mundo era el de todos
pero mi vida la de nadie...
y gritaba
y gritaba
y gritaba:
¡¡antes de ayer era un vivido!!...
bebí la sangre de las sombras,
se me desparramaba por las comisuras,
me manchaba el pecho y empapaba
mi hastío...
No quería ser de aquí
No quería estar aquí...
era algo desvivido...
mi pene era un cepillo
mi respiración:
mil soplidos....
No nací para estar
en vida contento,
no he venido
para estar triste...
Nací para morder
la escarcha
mientras la luna
me alumbra la espalda...
Tengo dos sendas
Desde el estomago
de una ballena,
estos versos nacen
porque he rajado
mi pecho.
Mis dos sendas
son inmunes y oscuras:
una el cuaderno y el bolígrafo
otra el teclado y la pantalla.
La primera me desgrana
y me desgaja.
La segunda es combate
a golpes contra las teclas,
una dibuja mi alma,
la otra, golpea mi mandíbula,
como un reloj de arena,
convertido en duro cemento
tras la lluvia...
Juego con el tiempo desde aquí dentro,
el calor me acoge,
es agradable el mundo,
cuando el mundo esta por encima
de ti sintiéndote protegido.
El estomago de la ballena
nos tragará todos
pero algunos
nos matamos antes
para saltar sobre
su diafragma de horas
y minutos,
que marcan
como un tambor
el paso del tiempo.
Este poema está escrito
desde dos sendas,
pero en un mismo sitio,
solo queda que adivines
que partes
son cada una...
ó no?...
de una ballena,
estos versos nacen
porque he rajado
mi pecho.
Mis dos sendas
son inmunes y oscuras:
una el cuaderno y el bolígrafo
otra el teclado y la pantalla.
La primera me desgrana
y me desgaja.
La segunda es combate
a golpes contra las teclas,
una dibuja mi alma,
la otra, golpea mi mandíbula,
como un reloj de arena,
convertido en duro cemento
tras la lluvia...
Juego con el tiempo desde aquí dentro,
el calor me acoge,
es agradable el mundo,
cuando el mundo esta por encima
de ti sintiéndote protegido.
El estomago de la ballena
nos tragará todos
pero algunos
nos matamos antes
para saltar sobre
su diafragma de horas
y minutos,
que marcan
como un tambor
el paso del tiempo.
Este poema está escrito
desde dos sendas,
pero en un mismo sitio,
solo queda que adivines
que partes
son cada una...
ó no?...
Satisfacción general
Mi insatisfacción....
la del mundo...
se desparrama
por la vida de todos.
La insatisfacción
como un disparo...
se lanza sobre el mundo
como un chorro de esperma:
lo empapa,
viscoso,
con su olor de muerte
agraviada por la misma
sombra de sus incestos...
La insatisfacción del mundo
no es más que la vida apestada
de frases de derrota...
No llego,
No puedo,
No debo,
No quiero,
No... dejemoslo así
Olvídalo... como si no ocurriera,
La insatisfacción...
completa cobardía
de uno mismo
se recrea en las esquinas
mientras miras donde
podrías estar naciendo
La insatisfacción
es la hija de las ciudades
que como cerámicas
moldeamos hace siglos
para engañarnos.
la del mundo...
se desparrama
por la vida de todos.
La insatisfacción
como un disparo...
se lanza sobre el mundo
como un chorro de esperma:
lo empapa,
viscoso,
con su olor de muerte
agraviada por la misma
sombra de sus incestos...
La insatisfacción del mundo
no es más que la vida apestada
de frases de derrota...
No llego,
No puedo,
No debo,
No quiero,
No... dejemoslo así
Olvídalo... como si no ocurriera,
La insatisfacción...
completa cobardía
de uno mismo
se recrea en las esquinas
mientras miras donde
podrías estar naciendo
La insatisfacción
es la hija de las ciudades
que como cerámicas
moldeamos hace siglos
para engañarnos.
Mundo cansado
Atrapado en el insomnio,
con los ojos abiertos
duermo,
con el insomnio
sueño...
El mundo se retuerce
en mi mano manca,
lo llevo al tiempo
y lo descanso.
El sueño insomne
me tortura
con pesadillas
tan reales como guerras
de informativo
a media noche,
como catástrofe
humana,
el hombre está
perdido:
el que duerme,
el que observa,
el que bebe,
el que ríe,
el que llora,
el que ama...
el que nace.
Abre los ojos
al mundo, con alfileres
en los párpados...
mientras duermes,
sabiendo
que lo que quieres,
no te deja el insomnio
poseerlo,
lo proyectas
con ojos
abiertos, torturados
por la sangre,
que devasta
al mundo cansado,
que no duerme.
con los ojos abiertos
duermo,
con el insomnio
sueño...
El mundo se retuerce
en mi mano manca,
lo llevo al tiempo
y lo descanso.
El sueño insomne
me tortura
con pesadillas
tan reales como guerras
de informativo
a media noche,
como catástrofe
humana,
el hombre está
perdido:
el que duerme,
el que observa,
el que bebe,
el que ríe,
el que llora,
el que ama...
el que nace.
Abre los ojos
al mundo, con alfileres
en los párpados...
mientras duermes,
sabiendo
que lo que quieres,
no te deja el insomnio
poseerlo,
lo proyectas
con ojos
abiertos, torturados
por la sangre,
que devasta
al mundo cansado,
que no duerme.
El destino de la flores...
En días como hoy
la luz de las flores
es oscura y taciturna,
su vida como el café,
se sorbe amargo
para trasformar
el humo en esperanza.
En días como hoy,
la gente que muere
trasmuta su muerte,
en vida de elemento:
piedra,
arena,
hoja,
árbol,
camino...
En días como hoy
se repiten,
días como hoy,
buscan perfeccionarse
por la repetición
de sus llantos
de hastío,
pero los sollozos
son mudos
porque la muerte
y sus muertos
santificados,
lo cambian todo,
lo disfrazan de flor
y de recuerdo...
En días como hoy
todo es:
arena,
piedra,
camino,
papel mojado,
flores
y destino
destino
destino...
la luz de las flores
es oscura y taciturna,
su vida como el café,
se sorbe amargo
para trasformar
el humo en esperanza.
En días como hoy,
la gente que muere
trasmuta su muerte,
en vida de elemento:
piedra,
arena,
hoja,
árbol,
camino...
En días como hoy
se repiten,
días como hoy,
buscan perfeccionarse
por la repetición
de sus llantos
de hastío,
pero los sollozos
son mudos
porque la muerte
y sus muertos
santificados,
lo cambian todo,
lo disfrazan de flor
y de recuerdo...
En días como hoy
todo es:
arena,
piedra,
camino,
papel mojado,
flores
y destino
destino
destino...
Sueños de niño, vida de adulto
Vivo como adulto,
sueño como niño,
corro como anciano
pienso como viejo.
A veces los sueños
se caen mientras corren
y se raspan las rodillas,
y sangran.
Corren hacia ti
llorando porque cayeron
mientras jugaban en el jardín
de tu esperanza...
Eres viejo,
eres maduro,
eres joven,
eres niño...
Te pierdes siendo adulto
y te encuentras enfurruñado,
mientras tu boca
manca e ilusa,
hace pucheros
mientras te atragantas
con tu saliva...
Sabes que sales,
que luego continuas,
pero antes,
curas las rodillas,
para que ellos jueguen,
mientras les robas minutos
a la muerte para dárselos
a los sueños.
sueño como niño,
corro como anciano
pienso como viejo.
A veces los sueños
se caen mientras corren
y se raspan las rodillas,
y sangran.
Corren hacia ti
llorando porque cayeron
mientras jugaban en el jardín
de tu esperanza...
Eres viejo,
eres maduro,
eres joven,
eres niño...
Te pierdes siendo adulto
y te encuentras enfurruñado,
mientras tu boca
manca e ilusa,
hace pucheros
mientras te atragantas
con tu saliva...
Sabes que sales,
que luego continuas,
pero antes,
curas las rodillas,
para que ellos jueguen,
mientras les robas minutos
a la muerte para dárselos
a los sueños.
Nacimiento.
A mi no me gusta estar nacido,
prefiero decir que estoy desenterrado.
Yo no vengo de un vientre rasgado
ni de una semilla que se nutre del fruto,
no,
vengo de la tierra negra que acosa
a los vivos para ahuyentar su ilusión.
Prefiero no estar nacido,
sino desenterrado,
para sentirme más muerto que vivo,
en este mundo de incienso pútrido
que obliga a no ser
cuando se quiere estar.
Yo no vengo de la vida para la vida
yo vengo del sufrimiento
para estar comido y muerto.
Yo vengo nacido,
vengo alegre en procesión
con cirios y bufones
que cantan mi sonrisa
permanente,
de tumba negra.
Mi vientre
es un huevo sanguinolento
la vida
una eclosión de incertidumbre
que viaja por los estómagos
describiendo espirales
de muerte ordinaria.
prefiero decir que estoy desenterrado.
Yo no vengo de un vientre rasgado
ni de una semilla que se nutre del fruto,
no,
vengo de la tierra negra que acosa
a los vivos para ahuyentar su ilusión.
Prefiero no estar nacido,
sino desenterrado,
para sentirme más muerto que vivo,
en este mundo de incienso pútrido
que obliga a no ser
cuando se quiere estar.
Yo no vengo de la vida para la vida
yo vengo del sufrimiento
para estar comido y muerto.
Yo vengo nacido,
vengo alegre en procesión
con cirios y bufones
que cantan mi sonrisa
permanente,
de tumba negra.
Mi vientre
es un huevo sanguinolento
la vida
una eclosión de incertidumbre
que viaja por los estómagos
describiendo espirales
de muerte ordinaria.
Apostando
Juego,
me entretengo,
meto los dedos
en cada agujero.
La noche me cubre,
es cómplice.
Juego
es la tentación de la mala
suerte,
es su lotería, su apuesta
para negarse en vida.
La mala suerte,
se inclina y canta.
donde la vida
se confunde
con la historia.
Lo hemos tenido.
Lo hemos perdido.
juegas bien dios estúpido,
mala suerte sobre todos.
me entretengo,
meto los dedos
en cada agujero.
La noche me cubre,
es cómplice.
Juego
es la tentación de la mala
suerte,
es su lotería, su apuesta
para negarse en vida.
La mala suerte,
se inclina y canta.
donde la vida
se confunde
con la historia.
Lo hemos tenido.
Lo hemos perdido.
juegas bien dios estúpido,
mala suerte sobre todos.
En equilibrio de la noche
Me consulto extrañezas
que no me pertenecen,
miserias del camino
que recojo como migas de pan mohoso.
En esta extrañeza de miseria,
en la vida resentida de la palabra,
como una infelicidad marchita
y dolorida,
donde el mundo se consulta
en el equilibrio de la noche,
que vence la respuesta,
a la parte
oscura del sueño.
Para qué esto?
Para qué aquello?
¡¡¡Migas de pan mohoso!!!...
Para qué los contenedores?
Para qué las bolsas de basura?
Para qué los coches?
Para qué las sillas?
Para qué la calma?
Me rebozo en esta consulta
que me toca, acariciando
mis parpados sanguinolentos,
en esa especie de extrañeza
intensa,
Para qué el sumidero?
Para qué el vino?
Para qué el fuego?
Para qué el dolor?...
Para qué la risa?.
Qué se busca?
Qué se encuentra?
Camino por la búsqueda
de la respuesta
a lo que no encuentro,
como un borracho
visionario de la muerte lenta...
Para qué el pelo?
Para qué la piel?
Para qué la arruga de la sombra?
Para qué el ojo atravesado por agujas?
Para qué, el para qué?
Consulto esto en medio
del equilibrio de la noche,
donde el sueño es una serpiente
que repta por la pregunta,
cortando su panza,
con hoja de luna negra
enrobinada,
sin hallar
la respuesta.
mientras dubitativo
lanzo al aire:
Para que todo?
Para que nada?
que no me pertenecen,
miserias del camino
que recojo como migas de pan mohoso.
En esta extrañeza de miseria,
en la vida resentida de la palabra,
como una infelicidad marchita
y dolorida,
donde el mundo se consulta
en el equilibrio de la noche,
que vence la respuesta,
a la parte
oscura del sueño.
Para qué esto?
Para qué aquello?
¡¡¡Migas de pan mohoso!!!...
Para qué los contenedores?
Para qué las bolsas de basura?
Para qué los coches?
Para qué las sillas?
Para qué la calma?
Me rebozo en esta consulta
que me toca, acariciando
mis parpados sanguinolentos,
en esa especie de extrañeza
intensa,
Para qué el sumidero?
Para qué el vino?
Para qué el fuego?
Para qué el dolor?...
Para qué la risa?.
Qué se busca?
Qué se encuentra?
Camino por la búsqueda
de la respuesta
a lo que no encuentro,
como un borracho
visionario de la muerte lenta...
Para qué el pelo?
Para qué la piel?
Para qué la arruga de la sombra?
Para qué el ojo atravesado por agujas?
Para qué, el para qué?
Consulto esto en medio
del equilibrio de la noche,
donde el sueño es una serpiente
que repta por la pregunta,
cortando su panza,
con hoja de luna negra
enrobinada,
sin hallar
la respuesta.
mientras dubitativo
lanzo al aire:
Para que todo?
Para que nada?
Cremalleras de fuego (El reencuentro con Frank el Tuerto)
Sabes Frank?- le dije al tuerto.
Cuando estoy por ahí caminando,
Cuando estoy por ahí caminando,
fingiendo ser lo que no soy,
a veces se me abren las carnes
como si fueran cremalleras
de fuego.
Aha...- asintió Frank.
Es como si todo lo que veo
fuera mío, imagino que la propiedad
es algo que no pertenece al hombre,
se deja deslizar por entre nuestra vida
colándose hasta empapar el alma
de codicia...
Aha...- volvió a asentir el viejo tuerto.
Me resulta extraño no ser quien soy
Sabes Frank...-
Aha...- volvió a repetir Frank.
Que pasa viejo tuerto...
no vas a decirme nada más que:
Aha!! en toda la noche?.
Cooper como llegaste a la taberna hoy?
Siguiendo el humo Frank,
Siguiendo el humo....
Por?- pregunté
Sigue el humo Cooper,
no es más que el reflejo
del alma en vida
y lo que consume
el cuerpo.
Sea lo que sea
ardemos para vivir,
somos materia humeante...
de lo demás deja
que tu propia consciencia
haga su trabajo de noche
doliente.
Por cierto Cooper...
bienvenido de nuevo
te echaba de menos.- me dijo el tuerto
Y Coralmazón?- no está?- pregunté.
Ahora que ya has llegado,
no creo que tarde
en dejarse caer...
no somos nada ninguno
de los tres,
sin los tres mismos.
Frank abrió una botella
de hada morada...
puso tres vasos encima
de la barra...
sirvió dos,
y esperamos a Coralmazón.
Forma de sufrimiento
Por mil veces me lo repito
gritandomelo al oído
Pero me hago el sordo,
prefiero seguir
en esta inconsciencia
de la poesía.
Vivir como un ermitaño
del verso...
se está bien en este mundo
No hace falta más que dejar
que tus manos trasformen
esto en palabras.
Escribir poemas...
en noches como esta,
en días como mañana,
en atardeceres,
como el de anoche
Todos los anocheceres
se pasean por tu interior.
Bebo del santo,
bebo del sabio,
Me trasformo
en ambos
como un engendro
del vino.
Escribir,
dar forma al sufrimiento
mientras disfrutas.
Monologo de la ausencia.
Las ausencias
tan llenas de todo.
Las vidas,
tan llenas de ausencias.
Todo en todo,
cabe en nada.
El tiempo se resbala
y suena como una acordeón
ciega, borracha, sonriente
mellada y llorona.
Las ausencias
en todos sitios,
en cualquier lugar.
Son como la luna,
alumbran tenue
la noche del que las sufre.
Llenan el vacío con su vida
de gato negro.
Son mimosas y te embriagan
hasta el punto de hacerte
ser único en ellas...
casi llegas a estar acompañado,
sino es por su media vida de vacío
que allana la tuya para llevársela.
Las ausencias...
lo matan todo con vacío.
Lo bueno,
lo malo,
menos su estado:
regular del todo.
Sueño sin alas
Jugando a romper mis alas,
la frontera más cercana
no es mi vergüenza
desde luego.
Para hacerlo
me deslizo
por la sombra de la luz,
oscura y taciturna
Juego a juegos infantiles
que convierto en suicidas,
para matar al niño que llevo
dentro.
Mi inmensidad de ser,
es una burbuja en el
culo de un vaso
de vino.
Jugando a romper
mis alas...
no existe el dolor ajeno,
solo conseguir
quebrarlas,
para luego quemarlas
De qué sirven ?
me pregunto
Para qué las llevo?
me consulto.
Jugando a romper mis alas
camino sucio
por las calles mientras
me desnudo,
para descalzo,
pisar la alfombra
de plumas que despelucho
durante le sueño.
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