Amor propio

 Odio a la gente

cada día más.

Odio la playa

odio el mar,

odio el campo.

Odio a todo el mundo

En general todas las personas

me parecen gilipollas.

Las conversaciones son estúpidas

vacías.

Odio el mundo.

Odio al mundo.

Lo que ocurre en el universo.

Si me quieres, por favor, ódiame.

Odio todo lo que ocurre.

Odio a los astronautas

Odio a La Nasa.

Odio a Trump

Odio a Putin

Odio a Feijoo, odio a Abascal

odio a Yolanda Díaz, odio a Pedro Sánchez

odio con igualdad...

odio a todos por igual.

odio al odio, odio al amor

odio al cambio

odio el antes, el después

odio que las editoriales

no quieran trabajar.

Odio los lunes, martes

los viernes... todos los días

odio a todos los días...

Odio tener que escribir...

Odio no poder dejar de hacerlo...

Odio el sol, la luna, la luz y la oscuridad.

Mientras el viento sacude las cosas

las odio. 

Odio el calor, el frío... odio.

Odio todo y todos.

Odio la traición

odio la mentira

odio a esa gentuza que solo habla de su yo.

Te odio a ti, a los tuyos,

a las tuyas...

Odio todo lo malo que te pasa...

lo odio.

Odio profundamente...

Lo odio todo menos estar vivo

porque es lo único que me mantiene

para seguir odiando.

Y ahora que todo lo odio...

es la mejor manera

de amarte cuando el mundo duerme,

mientras la estupidez calla ante tu descanso,

y yo me sigo rompiendo en silencio

mientras odio todo.


Y si no piensas en mí.

 Y si no piensas en mí,

piensa en el cielo y su azul 

en toda esa gama que lo hace único.

En las florecillas del campo que crecen

justo detrás de casa, las amarillas, las moradas

los tallos de San José, las leñeras...

Piensa en cómo piensas, para conocerte

entonces sabrás porque nos enamoras,

a tantas personas que estamos junto a ti.

Piensa en crear, en esas noches de dibujo,

en esas tardes en las que la palabra se desfigura

entre vinos y sonrisas. 

Y si no piensas en mí...

Será una suerte porque a tu alrededor,

la vida renace en cada parpadeo

para mostrarte ese sendero verde,

que dibuja tu cuerpo,

cuando los días son amargos y la indecisión 

hace de las suyas en horas frías.

Lapas estoicas.

 Los ves en medio del bar.

O entre tus amigos.

Son los acicalados de alma.

Van padeciendo,  creyéndose 

que el estoicismo es un aliado.

No rompen vasos.

No se pelean, 

no mandan a nadie a la mierda,

te ven fuera del entorno y no te saludan.

Hay que tener cuidado con los gilipollas.

Parecen tus amigos... pero  son especialistas 

en colocar bombas lapa en tu entorno

para alejarte de todo, de todas, de todos,

y sobre todo de ti.

A veces es lo que hay

 Percibo el porvenir

como un hombre anciano

que mira, aún con ilusión,

un atardecer a punto de morir.

Mundo digial

 Bajé hasta el final de la calle

seguí la luz amarilla de los neones.

Todo seguía igual.

Los adoquines avejentados 

por las rodaduras de los coches.

Las persianas de los negocios

grises y oxidadas.

Todo estaba igual

menos mi ilusión,

que decrecía mirando esperanzas

de una vida confusa,

por el caos de sus propias decisiones.