Cuando quería morir
nunca era entre nada amado.
A solas, sin verdades ni mentiras.
La muerte desnuda es el hábito vital
el "deshábito" del monje.
Si me llaman no vuelvo
si me besas vuelvo con locura.
No me gusta la lucidez,
siempre he preferido el viaje
a través del agujero de Venus.
Recuerdo con exactitud
los pasos y se me han borrado
todas las prisas.
Deja que enloquezca bajo
el flujo constante de nuestro viaje...
Morir ahora sería más complicado
por descubrir y sentirme amado.
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