Invierno interior.

El gorrión tembloroso,
es valiente en el vuelo,
y asustado en el suelo,
camina a saltitos,
vuela a ráfagas de fuego.

Es como una bala,
no le asusta la ciudad,
ni el humo, ni el polvo.

Picotea el pan y se posa
en el barro.

Como mi corazón,
se protege del frío,
no atiende el teléfono
ni bebe té gélido.

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