En favor de la locura y para no caer en rutinas de asedio apático.
Capitulo solitario de dolor confuso.
Embebida en la lectura
no es consciente del viento
que le mueve el pelo.
Dentro de su pecho,
en esa caja, corren las aventuras
que las letras describen.
Suspira,
gesticula,
mira al horizonte...
dibuja un mar
en medio de la ciudad
decadente.
Como cerrada al mundo
pero con el corazón entreabierto
descifra el infinito con el número
de páginas.
Suspira y lee,
la vida es un libro,
vivir una lectura.
Ecuación para sombras sin nombre.
Es una constante,
sin espacio que resuelto
sin pregunta
resuelvo con
l
i
r
i
c
a.
El movimiento
transaccional
de lo emotivo,
lo emotivo
como movimiento.
Delante de mi casa
hay un jardín quieto,
en medio del jardín
todo es movimiento,
lo visible
y lo imperceptible.
Viajo como movimiento,
descuido lo quieto
que se mueve dentro de sus emociones
por eso me ataca
y mientras, yo...
me muevo
me muevo
me muevo.
Resuelve la ecuación
de este movimiento.
Me muevo entre quietudes,
y el río pasa tranquilo
por el jardín quieto.
Busco entre la hierba,
pequeñas lespedezas,
para tu pecho.
Ave Fénix congelado por acción deshecha.
que se ha convertido
en constancia en medio
de la esperanza.
Así llevo en el alma
el no abandonar,
porque por el abandono
llevo en cuesta,
este recurso dejado,
para lo que hago,
fuera de una guerra perdida.
La constancia de un fracaso
es el método de la vida,
así como la muerte,
el mejor remedio,
para el sufrimiento de la existencia.
Vitalidad entrada en carnes con emociones que acarrean piezas rotas de un juego con cartón en su alma.
y parto en dos las euforias
de los hemisferios extraviados.
No tengo en cuenta
ninguna historia,
siento a todas horas
una soledad que no cesa.
Ya no hay pinturas
en medio de las calles sucias,
ni besos manchados de cerveza,
ni alientos con aroma a tabaco,
ni drogas que abran nuevos
imaginarios para deshacerlos
con la desesperación
creativa; esclava
de la autodestrucción.
Me gusta perderme
en la clave inexacta
de las palabras que lanzas
como si no supiera
lo que dices.
Joder,
ahora estoy atrasado
en medio de un reloj parado.
El sentido de la existencia
es la arena descarrilada
que busca un agujero
por el cual caer...
como yo cuando te imagino
mientras muero en un reloj
de arena mojada.
Esfuerzo de la molestia supina.
que todos tienen.
Muerte deletreada
y vida destinada.
Cadáveres humanos,
las piezas óseas
que nos sostienen,
son testigos del interés
de una conducta enferma.
Reparando los pasos con barro del dolor.
tapo mis grietas con el barro.
Resiliente me encamino
de nuevo a mi propia
encomia de tapar
aquello que duele
con la belleza cercana.
Soy como el cuenco
roto entre tus manos,
Llegué roto y me armó de nuevo,
llegué partido y supo usar
el pegamento que sus heridas
traían, jamás escuché queja
mas sí un canto que se elevaba
por encima de nuestra soledad.
Entradas con traspiés dentro de una humanidad que apesta.
se levanta dentro
de un contratiempo
que no está en su era.
Recambia las piezas
que le faltan,
por puras faltas
de ortografía callada.
Amasa espacios
callados que resultan
resolver laberintos,
sin tierra ni hierba.
Se debate entre ideas,
pero nunca, ninguna, gana;
únicamente se juzgan
entre voces huidas
del sentido común,
que baila lejos
con los que lloran.
Caer con cara de decepción
es tener la sabiduría
de una lucha sin cuartel.
Rapsodia de símbolos que representan el fracaso de la sangre sobria.
conmigo mismo,
nostalgias con raíces
tan profundas
como los recuerdos de mi infancia.
Como el enso soy simple
a primera vista,
pero simbolizo todos los miedos,
y hasta los sustos
que guardo en mi bolsillo
son de color oscuro.
Huelga per se
que soy indómito
a mi reflejo,
por eso acabo harto
y maldito, colmando
calles ebrias de sustento
vetusto.
Despreciando las sombras de mis demonios.
Vacío
escupo en mis manos
las palabras que no escribo.
Peino mi pelo estirando
hacia atrás fuerte,
deseando apagar
todo lo que ocurre
de manera constante.
Me cepillo en silencio
apagando el fuego del pecho,
sintiendo en mi lecho
lo común,
de mi ego miserable.
Chupando el circuito exacto de tu lengua.
Deja que llegue.
Yo me encargo
de dibujar el camino.
Los bares serán una epifanía.
La vida un reflejo de lo usual,
comúnmente llamado experiencia.
Regañando al oído con espigas de centeno.
Muy alto.
Provocar la risa
en lo sospechoso.
Imaginé que todo esto era
una medio mentira
o una verdad con medias.
Desde el albor,
cuento las hojas
caídas, en los idus,
que agosto vomita.
Pacífico, acepto la única verdad del destino.
Apenas roza
el tiempo
mi piel rota
que imagino
en nada,
un breve olvido.
La medida del peso
debiera ser el beso.
Todo el mundo muere
agonizando,
vives por un buen gesto.
Desciendo bajo el cielo
con una taza de café, solo.
Callejero verde, en ciudad gris. Adagio de esperanza para almas sin sombrero.
Mi curiosidad por encima
de mi imaginación,
me permite
mantenerme vivo,
y dentro de este paréntesis
que no cesa de sorprenderme.
Vivir es descubrir
mas hasta que llega,
imaginas esperanzado,
caminas curioso,
sufres dolor y lo pintas,
en paredes ajenas,
como un grafiti de abandono.
Luto a la esperanza.
y los coches me salpican barro.
Las aceras son grises,
el camino nunca el mismo.
Llevo una maleta de llena de crisálidas,
quizá algún día revoloteen mirlos
al aullido del lobo.
Rescatando inmersiones de un sable oxidado
A solas
bebo los restos
de mi cerveza.
El bar es un campo de muerte,
una matanza de los buenos sentimientos.
La parca corre por mi espalda
con dientes de papel escrito.
Se abre una brecha en mis genitales;
incurable, busco el reducto de escozor
que malcure mi rabia.
Aún estoy vivo,
todavía la sordidez
aviva mi sexo.
Voy a mear en tus pies
como un lobo enajenado.