Encima de la tierra le nacen flores

 Ha entrado despacio la mañana
lentamente el frío coge de sus manos 
a la escarcha.

Ella delante del espejo 
se mira y habla a solas.
Imagina las conversaciones
en voz alta y las proyecta 
como una justicia celestial.

En cualquier tierra hace crecer flores.

Se le ha caído el héroe,
se le ha muerto el mito
y ha dejado que el monstruo
ocupe el lugar que merece.

Las malas personas arden 
por sí solas.
Las buenas, sonríen en medio
de la tormenta del futuro que no llega.

Ella sigue bailando las contras
como una zarabanda de ilusión
en la noche negra del alma.

No se rinde y no tira la toalla
porque la necesita para arropar
a las suyas.

Yo observo y cocino. 
Amo y sin que me vea...
me emociono y lloro...
Y de vez en cuando, si ella quiere...
la abrazo, cuando quererlo
en ocasiones, sea con señales
que leo entre su cuerpo.

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