Aún merodeo mojado y solo por esas calles.

 Es la cosa de siempre

crees que está en orden

pero el caos no descansa.

Abres la ventana, entra la luz,

piensas que la mesa está limpia

pero el caos no descansa.

Ahí, está ahí. De esa forma

tan amenazante a la vez que interesante.

Escribo en el aire y no arreglo nada. 

Sigue todo bajo ese caos.

El de siempre. 

Como siempre.

Amenaza tormenta y estoy

como he hecho a menudo,

en medio de la calle.

Estiro la mano al cielo,

pidiendo una soga para alzarme

y ahí está la muerte como ese caos,

como siempre, el de siempre

la misma muerte de siempre. 

Y yo... como ya te he dicho

sigo como tú, 

en medio de la calle.

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