Entrando en constancias, sectas benevolentes que fustigan lo olvidado.

Amanece sin sorpresas,
el sol en el mismo lugar,
no es necesario gemir,
tan solo cierro los ojos
y olvido camino de la ducha,
la noche, que con su oscuridad
se ha hecho tan larga.

Ahora es tiempo de agua,
cae y se marcha,
fluye y me reflota.

Vuelvo al corazón
por la senda
de lo tramado;
lo sabe tiene constancia
incluso lo esquiva,
es fácil llenarlo de alambre
es mejor evitar que sufra,
grita en voz alta.

Estoy hecho de olvido,
añoro todo lo que no he hecho.