En el reverso contrario de lo casquivano.

Nada es real,
entro en bares
y grandes almacenes;
todo se me hace
como dibujos animados.

Ando siempre
con la boca cerrada
y la cabeza revolucionada,
el corazón me salta del pecho,
y los ojos son el balcón
de un panteísmo.

Divago en irrealidades,
todo lo que hago en días
como este, no es serio,
todos los días son iguales,
viajo bajo el jugo de la inconsciencia,
lo sé,
soy prudente e insensato.