Conduzco rumbo a casa.

... Y mientras duerme,
conduzco en la noche.

La carretera como mi vida
está llena de rayas blancas
discontinuas,
adelanto porque me lo permiten.

El coche es una hiedra de espanto,
mis ojos dos estatuas de litio,
vacíos sin mano.

Hago recopilación de mi existencia,
no paso del primer capitulo.

...Y mientras; ella duerme,
mas parece que se esconde
tras un bosque de crisantemos
y robles,
resbalando por las cuencas
de mis ojos, cayendo por mis venas,
reanimando con dibujos y colores
a mi corazón, deshabitado hasta su ocupación.

Pongo el intermitente en la oscuridad
de la noche,
tomo rumbo a casa,
entro en su soñoliento
cuerpo, para revivirme
en su sangre y restregarme
en la amorosa vagina...
vital,
inexorable,
inevitable, inevitable, inevitable,
la puerta está abierta,
la luz me llena,
El accidente llega,
hemos chocado y ahora somos
un amasijo incombustible de carne
y vino.