Adivina el trato

Vale, de acuerdo, empecemos de nuevo.

Yo cojo un tren y vengo de lejos, con la maleta
llena de ropa y tu corazón lejos del mío.

Ahora lo hacemos con más furia y menos tiempo,
no iré a verte nunca y nada más nos veremos
si nos encontramos.

Es fácil hacer algodón del cuerpo caído.
Es fácil si las cosas se hablan,
yo no me traje la bola de cristal
de lo contrario no necesitaría
suerte para adivinar seis números.

Vamos a hacerlo, pero en secreto,
que nadie sepa lo nuestro, así,
seremos nosotros quienes mandemos en nosotros.

Pero no olvides que por mucho que huyas,
nos seguiremos encontrando.
Es irremediable, entre otras más cosas
porque nuestros susurros aún los llevamos
dentro.