Sindrome de abstinencia

Llegue al zoo
al poco de estar en Madrid
para ver tan triste espectáculo.
iba para no variar, resacoso
y con los efectos de algún poso
de la noche anterior.
Pasee por donde los elefantes
las jirafas y los osos.
tras un rato de caminata,
decidí tomarme una birra
que portaba en mi mochila.
Aún estaba fría, me senté
en un bordillo al sol...
Cuando acabe la cerveza
y me incorpore,
sentí un subidón
probablemente de todo
lo de la noche anterior.
Seguí caminando por el zoo
esta vez sin rumbo fijo,
y con cierta sensación de irrealidad,
llegue por casualidad
a la jaula ó foso donde habían
monos, creo que eran chimpaces
ó algo así...
Un jodío mono
inicio una serie de gracias
al publico para el gusto de los
asistentes, un niño le tiro un sugus,
eso animo al resto...
acabe echándole patatas fritas
y trozos de un bocadillo de mortadela
con choped cuadrado que me había
hecho la noche antes para mi excursión,
(Cualquier gourmet, sabe que los sandwich
están mejor de un día para otro)
me hacía tanta gracia que abrí
una bolsa de cacahuetes
para seguir echándole,
al poco llegó un cuidador para echarme la bronca
- no le da vergüenza, dar el ejemplo
que esta dando a los niños!!-
-No- conteste.
-Vayase ó llamo a seguridad-
-Antes de irme, metí la mano en el bolsillo
y palpe algo, como un chicle,
pensé, la ultima,jaja-
Y le tire el chicle.
Anduve un rato
viendo el resto de animales.
Eran las dos de la tarde, tenía hambre
y había quedado con unos amigos en la latina
me disponía a salir
para ir a mi cita cuando pensé voy a
ver al jodío mono.
De camino, vi como se agolpaban
delante, de donde estaba el mono
un montón de gente y cuidadores.
Cuando me agolpe con el resto de gente
una voz dijo-
Ese ha sido, lo vi como tiraba de su bolsillo
una bola de plásticos-
-Yo que coño señora...-
El mono se había follado al resto
de los monos,
los había sodomizado
dos de las monas estaban en lo alto
del recinto acojonadas,
había tirado piedras
contra todo lo que se movía,
a un cuidador le había intentado
dar también por el culo.
Ahora estaba mojado,
e intentando follarse una roca.
No paraba de gritar y reirse,
sacaba el dedo y los cuernos
era como si el diablo se hubiese
apoderado de su alma...
Entonces me agarro del brazo un segurata.
-acompañeme, hemos llamado a la policía-.
-¡¡Pero que coño.. que yo no he hecho nada,
solo le di patatas fritas y un chicle que llevaba
en el bolsillo!!-
-Se refiere a una bola de papel film-
-Si, joder llevaba...-
Entonces caí en la cuenta de que no era
chicle... eran tripis, puro LSD....
Ahora entendía.
Aquello no era un mono,
era un síndrome
de abstinencia.

Macrocarnico de comic

Soy el hombre
macrocarnico de comic

Estoy hecho a pedazos.
Me lo han dicho siempre.

Tengo el corazón de pelele
el alma de un guiñapo
y la cabeza de chorlito.

Por lo general,
aunque tengo nombre,
todos me sobre-bautizaron
como, Alcornoque.

Soy el hombre
macrocarnico de comic
una especie de robot
con una extraña combinación
de naturaleza muerta
y trasformados de ella

Me dicen que en lugar
de manos tengo pies,
soy manazas y patizambo
mi cadera es un chicle
desaborido
y mi barriga
una bolsa de la compra
llena de cerveza y tinto.

Me dicen...

Pero descubro
sin leer que:
El guiñapo
es algo andrajoso.
El chorlito un algo
que me hace diferente
y el pelele un pájaro
que de vez en cuando
canta.
Estoy hecho del reves
en mi pecho debiera
estar mi cabeza
y en mi cabeza mi pecho

Soy el hombre
macrocarnico de comic
una risa andante
un despiste mutante.
ando a trompicones
y bebo a tragaldabas
pero de vez en cuando
hablo con sentido
porque todo el serrín
de mi cabeza
lo convierto en neuronas
que se empapan de los cantos
del pelele.

Un coeficiente binominal
que provoca risa en fiestas
y pena en algunos aspectos.

Soy el hombre
macrocarnico de comic.
salvame estoy en extinción.
solemos durar poco
se nos distingue
por una rara risa
y cara de enfado,
nadie sabe lo que pensamos
todo lo guardamos
en fondo del saco
que llevamos en la espalda
por miedo al robo
y al lloro.

Soy un hombre
macrocarnico de comic
y me alegra saber
que aun quedamos unos pocos.

Proxima Estación

Sentado en la parada
del autobús, veo que de lejos
se acerca lento...
dejando el rastro negro
de las ruedas en el asfalto,
y echando humo poluto
por su culo, con un ruido
bajo de revolución
que parece ahogarse entre
la urbe que ignora
que muere.

Desde la parada del autobús
se advierte calamitoso
su acercamiento.
Es como si se deslizara
un dinosaurio hambriento.
con ganas de engullir
humanos,

El color verde parece
que busca mimetizarse
en la urbe.

Como un bufón
que se burla
de la tragedia,
el bus para...
me abre su boca,
loco de mi me suicido
entrando en sus fauces.

Siento que cierra la boca
y me siento devorado...
pago el billete siendo
acto de penitencia
para ganarme el cielo.

Imagino que me defecara
por la puerta de atrás
en seis paradas,
que es mi destino,
mientras, como homenaje
a mi sacrificio,
y cuando el bus me suelte
las conversaciones,
las toses, los sonidos
del resto de pasajeros
Se trasformaran en:
...Treno

-¡¡¡Cristo!!!!-Pienso.
¡¡Quiero no pensar que
así se llamara
mi próxima estación!!

Urgencias 19:33hrs

Sentado en la sala
de urgencias, una vez
más, espero.

Espero el resultado
ó al menos noticias
que resuelvan el estado
de mi mujer.

Mientras fuera el tiempo
es húmedo y caluroso
y no da tregua al sudor
que empapa mi cogote.

al tiempo entran tres hombres
exclamando, -¡la que esta cayendo
joder como llueve!.

A mi lado derecho una familia
llora mientras los tres hombres
hablan de fútbol y coches.

Mientras, espero...

Frente a mi
una mujer de cincuentaytantos
llora sola
con una pena que contagiaría
a los cactus,
se limpia las lágrimas con un pañuelo
de papel blanco,
apoya su frente en los dedos corazón,
pulgar e índice
y nada indica que su corazón
se alegre,
aprieta el pañuelo fuerte y traga
la saliva que se le ha convertido
en engrudo de pena,
sigue sola,
mira al techo como suplicando
pero los detectores de humo
no son dios, ni los altavoces
ni el falso techo que esconde
tripas de cobre
en bandejas de metal.

El pañuelo ahogado es como una paloma
a la que estruja cada vez más fuerte.

Ella es como el tiempo de fuera
la lluvia cae al suelo
como sus lágrimas
mientras todos huyen
para no mojarse.
A nadie le gusta
la pena ajena
A nadie le gusta
que le cale la lluvia.

todo eso sola...

El resto a lo suyo,
como si no ocurriera
nada.
De pronto un rayo de sol
entra por el cristal traslucido,
se enjuga de nuevo,
suspira en acto de esperanza,

Rebusca en su bolso
saca un espejo,
se mira y limpia con el meñique
el refregón del maquillaje.
Levanta la mirada repuesta.

Me mira, me mantiene
la mirada...
yo avergonzado
agacho la cabeza y juego con el móvil
al solitario...

El final de las cosas raras

No es común
ni suele ocurrir
de manera planeada.
Ocurre de manera
torcida, normalmente
provocada para
acabar con todo.

Es como escribir
de cabeza en un bar
y luego deseas llevarlo
al papel,
cuando quieres hacerlo
se te ha olvidado lo raro
que a lo mejor es lo importante
pero no comprensible
por nadie...

Solo uno entiende
el porque termina
ciertas cosas
las acababa
por raras
ó no comprensibles
y eso asusta.

Paternidad

Conduciendo por una comarcal
sin rumbo fijo, disfrutando.

Dejando que el aire seque
el agua después de haberlo lavado,
Viernes por la tarde el teléfono
no me suena nadie me acosa
para pedirme soluciones.
la ventanilla medio subida
para que el aire me de en la cara
siento una sensación absurda
de libertad y tranquilidad.


Conducir es un acto
de independencia
Nadie me molesta
Nada me incordia,
de los mejores momentos
de la semana,

lavar el coche
y dejar que se seque
con el viento.

Los cristales limpios
no veo motas, ni polvo
de obra, solo el verde......

PROOOFOFOF!!!!!!!!!!.


De pronto doy varios volantazos
el cristal de delante se ha manchado
entero de una papilla amarilla,
no veo nada...
absolutamente nada,


Lo primero que pienso....
me cago en la leche puta,
que diablos pasa.

Paro el coche,
miro el cristal,
parece mierda de pajarraco,
pero es demasiado grande
miro al cielo,

Joder es la cigüeña
más grande del universo
me mira, grazna.
Sigue su rumbo,

Intento limpiar el cristal
con los limpiaparabrisas
pero lo empeoro porque
como soy un gilipollas,
se me había olvidado echar liquido,
es como si hubiese untado
todo el cristal de crema de cacao

Inspiro......
espiro......
inspiro....
espiro......
me relajo...
me relajo.....
me....
CAGO EN LA PUTA!!!!!!!!!!!

Ni en mis días libres me libro
de la mierda!!!
cuando no es un cliente...
es una cigüeña....

Puto pajarraco...
Bonita forma de hacerme padre.

Trasformación.

Como una araña
sin patas,
enredada en su tela,
me precipito
hasta el suelo,
donde se esculpe
mi futuro.

He perdido todas
mis patas
y no tengo apoyo
que me rija

Como una araña
negra, peluda
y sin patas,
veo el suelo
pero no veo cielo
y espero a que
algo me devore
ahora que soy débil
como una persiana.

Como un araña sin patas
me desvivo por andar,
pero únicamente logro
arrastrarme: hasta
convertirme en serpiente.

Otoprimaverno

En otoprimaverno
hace un caluroso frío
que obliga a las hojas
a caer del suelo,
a las ramas de los arboles.
El corazón se enmudece
de alegría cuando llora
por la muerte.

En otoprimaverno:
no veo nada,
ni siento,
solo beso sombras
y acaricio enjambres de desdicha.

Otoprimaverno,
es la estación donde
el tren es un viento
en todas direcciones
y los pasajeros
polvo en la tristeza.

Otoprimaverno
¿dónde y en qué esquina
me arrastraras del pelo
hacia tu mundo de reflejos?
Mandame los recuerdos
certificados
deja que me trence
con lo vivido
y haga de mi desdicha
una alegría presente
sin frío.

Otoprimaverno
estación de decisiones
no acaba de convencerme
con su falsa oferta de clima
en el que nos engaña.

Otoprimaverno,
Otoprimaverno,
convierte
mis lagrimas en riscos
quiero dañar
tu trilogía de tragedia
en actos del pasado.

Otoprimaverno,
cuando no me ves...
me marcho
a Invertoñera
donde no me ves
y me escabullo
entre tus piernas.

Solo Cafe.

A veces, me ocurre
suelo pedir socorro
de una manera especial.
No me busques zarraprastoso
ni llorando,
no me encontraras.



Suelo pedir socorro
en las cafeterías
cuando el pánico me atrapa
por que soy un vago,
con un café en la mano
dando sorbos cortos,
insensibles,
y parece que estoy
escuchando a quien me habla
pero me importa un carajo
lo que me cuenta,
solo asiento con la cabeza
miro el reloj
cada tres cuartos
de minuto
y son los ojos
del que me habla el balcón
de un panteísmo.



Sorbiendo café
enfrente de alguien
que me importa un carajo
pido socorro a gritos.
pero el café caliente
me enmudece y me resbala
garganta abajo,
dejando el amargor
del momento
como una huella solitaria

Fin de fiesta

Rematando los últimos tragos,
la gente sale del bar
como si goteara un grifo.

El camarero ya no es tan amigo
y amanece entre cuatro paredes
que advienen su sol
como si fuera cierto.



Todo parece distinto
a las seis de la mañana.



Salgo a la calle, aún es de noche
es hora de buscar algún refugio
escudado en desayunos
para seguir bebiendo.



Amanece y agrede
a los ojos la luz violenta



Amanece, se acaba lo bueno
solo en la taberna de Frank
"El Tuerto" se puede esperar
a oscuras el siguiente día.

Curado.

Salí del hospital
mareado.

parecía que en vez
de quimioterapia,
me habían suministrado
Calimocho con vino
barato...

la extraña sensación. Era como
si te dejaras llevar por la ignorancia.

No sabías nada
y acababas sin saber nada.

Durante la quimio
veías las caras
de las viejas,
de los jóvenes,
apenas se diferenciaban,
todos la misma mirada,
todos los ojos muertos
hacia algún lugar de su vida
más lejos que el recuerdo
de su infancia.

Imagino que todos estábamos
más cerca de la muerte
que de la propia vida,
que en ese momento nos mantenía.

La vida con cancer
es un delgado hilo de plata
con exceso de peso en uno
de sus extremos,
crees que más que romperse
poco a poco,
en cualquier momento,
se parte y caes con todo el peso
al suelo
como si fueses un saco de arena,
para que el resto de ti
se escape como un globo sin lastre.

Gilipollas

Me gusta
que me llame
por teléfono.
Al teléfono
que yo
rehusaba tener.

Me gusta
que me llame
al teléfono
que odiaba,
por que consideraba
que un móvil
era algo snob.

Ahora, el teléfono,
es complice,
porque cuando
me llama,
me habla...
susurra...
se confiesa
con cualquier
cosa, que por pequeña
que sea ó insignificante,
no sabe, no se da cuenta,
que me lo dice al oído
como cuando tienes
veinte años y cuentas un
secreto en voz baja
para que nadie
se entere.

Después cuelga
pero antes de colgar,
suspira
y siento el aire
dentro de mi...
entonces,
sonrío,
s
o
n
r
í
o como un,
g
i
l
i
p
o
l
l
a
s

Comebolsas.

En estos días
no esperas a nadie
tan solo abres los ojos
y los cierras
fotografiando
la desconfianza
que te brindan.

Bajas por calles que conoces
de sobra mientras recuerdas
el daño que hiciste.

Entras en los mismos bares
escuchas las mismas bromas
y lo peor es que te siguen
haciendo gracia.

En estos días tu memoria de pez,
te juega malas pasadas
cerrando a cal y canto,
la entrada a tu alma
que otros
intentan renovar,
mientras tu la pudres
con el humo de tu cigarro,
y la machacas con la ginebra
barata que carcome tus tripas
pero enciende la chispa
creativa que vive en ti.

Crees haber vivido más que nadie
y crees joder mejor que nadie
y hablas de ello a gritos
en todos los sitios,
mientras te comes dos gramos
de coca en compañía de unos
perros viejos del arrabal
donde vives.

En los garitos oscuros
a las diez de la mañana
después de que la noche
abandonara su intento
de cambiarte, prefirió,
dejarte salir sin dormir,
para que buscaras otro sitio
donde seguir huyendo.

Mientras las viejas llevan sus bolsas
de la compra
y las imaginas llenas de coca,
te arrastras como una lengua sucia
buscando cobijo.

En estas noches,
Largas, provocadas en bares
para que no amanezca,
te recreas en tus aventuras
mientras el mundo se olvidó
de ti hace muchos días.

Flores del asfalto

He salido
de la urbe
tras quemar
todos mis zapatos.
he montado
en coche y doblado
desde Antonio Acuña
hasta O´Dononell
bajando la calle
dirección Pirulí.
El ultimo semáforo
se ha puesto
en ámbar podría
haber cruzado y dejarlo
atrás, pero llevaba la prisa
del derrotado.

Una furgoneta de delante
me impedía ver el semáforo
solo veía su publicidad.

De repente como en un cuento
ha salido una mano del asiento
del conductor por la ventanilla,
la ha estirado, hasta casi rozar
con la punta de sus dedos
las flores de la mediana
de la calle O´Donell,
flores en medio del asfalto,
de subida y bajada,
pequeñas y amarillas
con fresco aroma
a crisis y paro,
ha maniobrado
para acercarse,
la ha cogido por el tallo
la ha arrancado, y el semáforo
se ha puesto en verde...

Hoy tenía un mal día
pero las flores
de la calle O´Donell
me han dado un momento
de esperanza,
aunque se de sobra
que alguna vez
acabaremos
como una flor
en medio del asfalto
y alguien
lejos de observar
la belleza,
nos arrancara como premio
de un día soleado.

Chop, Chipop

Saliendo del curro
y cogiendo el coche
me meto en la m-30.
todos los días lo mismo.
A las siete de la tarde
el atasco es infinito.
Fuera, esta lloviendo
y el agua chisporrotea
en los cristales
y el capo,
salpica en la chapa,
resbala en el cristal,
dibujando pequeños caudales,
orquestando su particular
sinfonía...
chop, chipop, chop, chipop.
A mi derecha un hombre
se hurga la nariz con su dedo
meñique, lo ahonda tanto
que sacará algún pensamiento
prendido de la punta
entre el dedo y la uña.
A mi izquierda,
una bella joven
agarra con firmeza el volante,
labios rojos y carnosos
canturrean, mientras
mira al frente con los ojos perdidos
en la cabeza del atasco
y sus pensamientos en algún lugar
de Saturno, deslizándose por
sus anillos.
Detrás una mujer de unos cuarenta
mira sus dientes y sus ojos
en el espejo de la visera,
preocupada por su belleza
y cuestionandose que hará
cuando llegue, a casa.
Suspira...
y se deja caer en asiento
mientas espira y le da una calada
a su cigarro.
A mi derecha:
el pensamiento al borde del abismo.
A mi izquierda,
el presente incierto.
Detrás el futuro,
se recuesta y convierte en humo
fuera: chop, chipop,
la lluvia continua.

Sentado en el coche
en medio de la m-30
los tubos de escape
son futurologos.
En medio de la m-30
rodeado de caras,
y cuerpos,
la mayoría de ellos
podrían ser grandes amigos,
amantes ó enemigos,
pero no lo saben
porque la m-30
lejos de todo
no permite ni un segundo
de amabilidad.
Tocan el claxon.
He de seguir, hasta otra...