No lo dudes.
Aún se arrastra el corazón
por sanatorios mentales,
deseando hallar
la cordura que jamás tuvo.
En favor de la locura y para no caer en rutinas de asedio apático.
No lo dudes.
Aún se arrastra el corazón
por sanatorios mentales,
deseando hallar
la cordura que jamás tuvo.
Yo me miro
como causa perdida.
Tengo sembradas
flores que no brotan,
pido a la tierra
que se corte las venas,
para que suceda,
siempre, la vida.
Me he cosido
una capa de punto bobo,
siempre creí ser un super héroe,
mas no supe ser consciente
que soy super tonto.
Ahora tiño
los pañuelos
de verde.
Algún día
la despedida
será una esperanza
para que llegue
lo que imaginamos
cuando nadie nos ve,
y estamos frente al espejo
del baño, antes de ir
a la ciudad a agotarnos
entre cafés y por qués.
En realidad, también
finjo ser lo que no alcanzo,
mientras me seco tras la ducha,
y juego.
Yo mimo
mi causa perdida,
por eso abrazo con furia,
las despedidas.
Nunca corrijo
en eso que yerro.
Me equivoco
y me humanizo
por ello.
Vivo en entrega
de todo lo que arde.
Llevo una piedra
conmigo, es la misma
con la que siempre tropiezo.
De mi herida abierta,
brota sangre
que no es mía,
porque equivocarme
es empatizar con el error
que tú cometes,
y no lamentarme
de la existencia.