Polinizando mientras camina.

Ella se esconde
tras un miscanto.
Vive como la lespedeza
que florece
en la noche.

Huele a loto
descansado
en la hoja
de una pasania.

Como la abeja
excitada y jadeante,
posa su vagina
en la floresta
y poliniza
la urbe,
mientras camina
sobre el asfalto
podrido del mundo.

Todo por la vida,
porque ella es vida
y en la palma de su mano
no hay destino,
sino un: todo irá bien.