Final de día duro.

Largo el camino
hasta el candil
encendido.

Poca la energía
para caminar.

Cansado
me ha dejado
el sol,
que en el día
trabajó
sobre mi espalda.

Duro.
Incansable.
Exacto.
Permanente.

Pero el deseo
de tomar vino
acompañado
en la noche
bochornosa,
es sin duda,
inmenso
en el corazón.

La recompensa
es al trabajo,
como
la conversación
al alma.

Hablaré
con el bambú,
hasta llegar
a la carne.