Bebo de mi alma.

Beber apacigua
el alma.

Mi alma
es bebida
de paz.

Discurro
entre botellas.

Escribo entre
la sabiduría
del templo,
que construye
la paz
y la sombra
del vino santo.

Bebo de esta
alma colmada,
que encontré
un día en una calle,
por la que apenas
paso
a veces,
y siento
que no existe.

Me apaciguo conmigo mismo...
con algo que no es mío.