Mojo mis pies mientras voy muriendo.

Voy contando
los días
como hierba
que nace
bajo la razón
perdida.

Aún mastico
lo ocurrido
como descontentos
que han florecido
en la consciencia
olvidada.

No ceso
de buscar ruido
para convertirlo
en una espada
de madera,
y apagar con ella
cualquier fuego.

Para siempre muerto en la noche solitaria.

La vida tiene
su ley infranqueable,
todo tiene fin.

+++++

Los secretos son
como una cama deshecha,
todos saben
como quitar
las arrugas de las sábanas.

Atendiendo exploraciones, fuera de conceptos irremediables que duermen en la sinrazón de nuestra violencia.

Me vacío,
me ahueco...

Llevo en las pérdidas,
los elementos base
de la ciencia abandonada.

Inexistente,
lo inexplicable
se auto-define
como una violencia
demasiado inútil.

Bebemos de los atropellos
mortales de nuestra saliva.

Posterguemos la ciencia,
en favor del desconocimiento.

Quizá algún ayer se describa,
como un futuro que no llega.


Juego sucio.

Porque la profundidad
de tus hoyos, la conozco.

De niño ya jugaba
al "guá"
Medía con mis dedos
la justa distancia
para colar mis canicas,
en el agujero de tierra,
y robarle al resto
las suyas.

Sin guante blanco
me llevo puesto
tus aromas; prendidos
en aquellos deditos
de niño.

Razonamiento incauto sobre un puñado de tierra en mi cabeza.

Yo quiero
que todas las aspas
sean brazos de gigante.

Allí donde todos ven locura,
viven los ojos de un miscanto
empapado por el rocío,
de todas las locuras.

Aún tengo cuchillos
para ir cortando la tierra,
y de esta forma
ver a borbotones
el ocaso añadido
a una descripción
anti-heróica.

Corazón en medio de solares descalzos.

Oh mesa coja
resquebrajada,

Te sustituyeron el juego
por la partida.

Perdiste la juventud,
sigues perdiendo al póquer.

Desnuda de inviernos,
ardes en un descampado
olvidado de tormentos.

Palabras en medio de la casualidad adyacente.

Siete comas, medio punto y aparte.
El diablo juega con la tragedia
de los objetos.

Veinte leguas mudas,
el vientre de las ballenas
es un verso que se deshace
en medio de la noche,
mientras huye de los arpones.

Vives en un pueblo de seis millones
de habitantes y estás solx.

Mi madre me enseñó
a recortar nubes y pegarlas
en el papel.

El destino es tuerto,
cuando la noche reclama
el dolor que no es suyo.

Ahora tengo los cuartos
crecientes en el bolsillo,
y la luna llena se vacía
sobre sus senos de mujer
ejercida por una doliente
soledad.

++++++

Aguanta el despegue,
lo inerte será un recuerdo sesgado
en la balda de una memoria absurda.

Vendrán con libros abiertos
nuevos ejércitos,
y la munición caerá sobre nosotros
plena de conocimiento.

Botellas vacías locuras alimentadas.

Desesperadas
las aspas del molino,
sacudían atrocidades
de su traje encalado.

Hay un hidalgo
que toma vino
y LSD.

Detrás la excusa
para no hacer nada.

Todos sacamos entrada.
Nadie nos mordió
el ticket.

Abandonar las estancias
en medio de la  oscuridad,
sin tropezar con nuetras vesanias.

Espetando a todos los peces, una canción de vacío.

Pasa nuestra escena
cargada de mugre.

Se oyen los cantos
y las piedras ahora oyen.

Exprimidos nos entregamos
a nuestros vicios.

Algún día todo se romperá
para ser arreglado por otros
que no juegan con la vida.

Paseo en la llaga de la tristeza.

Tengo la muerte
adherida en mis zapatos.

No importa donde vaya,
siempre me anda matando.

Quizás entiendas, ahora,
por qué vamos viviendo
al tiempo que caminamos.

Tercios bebidos entre adicciones desechables.

El alma como el whisky.
La sangre vino añejo,
que sabe demasiado.

Meo cerveza
e imgino que el cariño
es un cartel de fiestas
de hace cincuenta años.

Lugares de respiro en medio de la batalla, con cuartel desvencijado.

Maldigamos la vida,
la miseria,
la amistad fallida.

Maldigamos el camino,
el atajo,
la foto de hace años;
aquella canción que elegimos
con quien no hablamos ya.

Maldigamos lo gordo,
maldigamos lo flaco,
maldigamos el alma,
maldigamos el corazón,
maldigamos lo sagrado,
maldigamos los buenos tiempos,
maldigamos el beso,
el abrazo,
la borrachera,
la mirada atravesada,
lo furtivo que queda entre nosotros,
maldigamos vivir,
maldigamos el amor.

Hagámoslo...
pero sobre todo hagámoslo en un bar...
en cualquier parte mundo
pero hagámoslo.

El reloj no marca tiempo, solo sombras que complican la metáfora.

Alrededor de la construcción
de la nada,
flota el éxito rodeado de basura.

Abandona el proyecto.
Abandona el proyecto.

Reinicia el status quo.
Mañana el futuro,
será una sinergia imperfecta
que se rodeará de caras.

Hemos despegado,
no hay emociones
junto al compañero
de viaje,
porque siempre preferimos
mirar por la ventanilla;
aun siendo viajeros interestelares.

Libertinajes sin ascos a los tabúes.

Reclamo mi desastre
como movimiento único
de la política de mis noches.

Tenerlo todo desordenado,
que esté todo revuelto,
tenerte siempre patas arriba.

Cabeza,
sentimientos,
y sexo.

Reservo
todo este revuelo
para tropezar
siempre contra el suelo;
lo que siempre vi cabizbajo...
ahora es mi cielo.