Voy cayendo
rodando silencio abajo.
Amo la soledad del ostracismo,
esa que me engrandece
por mantenerme apartado
de los gilipollas de la calle,
que te miran por encima
de un hombro al que ni ellos mismos
llegan.
Me amo en esta soledad, de las personas
que me aman sin miramientos.
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