Merienda en público

Me invitaron a leer
en un recital de varios
poetas.

Nunca me he considerado
poeta.
Es más, odio la palabra poeta,
me gusta el poema,
pero no el poeta.

Me bebí tres cafés
me sudaban las manos,
subí al atril,
cuando leí
mis primeros versos,
fue como si vomitaras
y después lo sorbieras
con pajilla de plástico.