Ausencia desmedida.

Me gusta pasar mi barba
por toda su vagina,
empaparla de su flujo.

Me gusta sí.


Luego en la calle,
en los bares,
en las tiendas,
o a la vez que hablo
con los demás...
olisqueo mi bigote
el olor de su coño,
es como un campo de heno,
y sale el sol en mi corazón
inundando mi alma
de una eterna luz
vaginal, y todo esto
cuando los demás
me cuentan sus días
aburridos y desechados
por la vida que llevan
y no les gusta.

Nace el brezo,
se empapan los nenúfares,
se abren ventanas al mar,
los peces revolotean
y las aves picotean
el néctar amargo,
la savia...
Vida, vagina, sexo,
todo es más fácil
de lo que imagino,
cuando te huelo y no estás.
es como si me cogieras
la mano para caminar
en una alameda llena de hojas
en otoño.