Títulos para un corazón desahuciado. Poeta en la cama VII

Sin muchas oportunidades,
al final del calor,
siempre ocurre lo mismo.

En el tiempo que vivo
no existe la palabra
descanso.


Me tocó ser estrella borracha
y me permuté por himno cansado.


En medio del juego,
siempre estoy donde se recoge
el agua.


Miro al frente,
porque ya he proyectado
mis sombras.


Hace tiempo, que no hay tiempo;
no te das cuenta, porque no tienes tiempo.


Ven, dame la mano, deja que suden juntas
al pasar este minuto de ochenta años.


Sabes que el sabor a fresa,
solo dura lo que el chicle en su boca.


Se calzó las sandalias,
para que el viento hiciera
cosquillas entre sus dedos.

Camino riendo cuando fue
a verme, se marchó llorando
porque imaginó no tenerme.

Una hoja en primavera
cayó al suelo,
el otoño al no verla
a mi lado, se adelantó.

Escribía un poema
cuando ella posó su mano
en mi hombro.

Lloraba y no la veía
la veía y lloraba.

Soy un esqueleto de titanio,
tengo el corazón de chicle,
duro en su boca
lo que la fresa en temporada,
voy teniendo tiempo,
porque despacio observo,
las hojas que caen
fuera de carta.