Sueño sin alas

Jugando a romper mis alas,
la frontera más cercana
no es mi vergüenza
desde luego.

Para hacerlo
me deslizo
por la sombra de la luz,
oscura y taciturna

Juego a juegos infantiles
que convierto en suicidas,
para matar al niño que llevo
dentro.

Mi inmensidad de ser,
es una burbuja en el
culo de un vaso
de vino.

Jugando a romper
mis alas...
no existe el dolor ajeno,
solo conseguir
quebrarlas,
para luego quemarlas

De qué sirven ?
me pregunto

Para qué las llevo?
me consulto.

Jugando a romper mis alas
camino sucio
por las calles mientras
me desnudo,
para descalzo,
pisar la alfombra
de plumas que despelucho
durante le sueño.

¡¡¡TIN TIN!!!

Tantas veces
he
muerto,
que
me aburre
la
muerte.

es
como un bar
lleno
de gente
y toda la gente
demasiado
amiga
en
poco tiempo...

Demasiado muerto
para tan poca vida.
demasiada vida
para morir en muerte

Me aburre estar muerto
y bajar la basura
cuando el cubo se llena,
es como bajar vida envasada,
como parir un hijo
a este mundo
sin mandarle
antes un fax
y
preguntarle
si al menos, lo desea.


Que aburrida la muerte
en medio de la vida...
cuando hacer se convierte
es estar.

Me aburre la muerte
y estar muerto;
paritorio de almas
como moscas,
pastel infecto
de vida.

La muerte es la autopista
llena de rosas que arrancas
mientras llegas,

la muerte se aburre
en esta vida,
por eso
nos reclama
con el timbre
del hotel
que tocas
cuando entras.

¡¡Tin Tin!!


Tempo, impotencias y otras acciones del ser

Hoy mientras conducía,
aceleré el coche
todo lo que pude,
abrí la puerta,
salté rápidamente
me coloqué delante
y me atropellé...

me dio tiempo.

hace un rato,
osea hace algún tiempo,
salté de frente al espejo,
lo atravesé, dejando mi
sombra sin reflejo,
me di la vuelta en el espejo
y me vi saltando dentro...

me dio tiempo

ayer intenté recordar lo que fui
a hacer al día siguiente
y lo recordé
sin futuro alguno...

me dio tiempo

hoy
osea ayer,
que es mañana,
quise darle la vuelta
a la vida
para arrastrar lo que
me hizo feliz

no me dio tiempo

era demasiado,
para un presente
tan vacío
y lleno de esperpento.

me dio tiempo
en el fondo
a sólo arrastrar
pero no a cobijar
lo vivido en mi vida
dentro de este tiempo.
El tempo
pesa
demasiado

... como moraleja
la tristeza del recuerdo
y la impotencia de hacerlo.

Greguería del Espanto y la conjetura

Y si dios no está....
no es que se haya ido,
es que no estuvo.

Y si nada ocurre
es porque no hiciste
para que ocurriera.

¿Y si mañana cuando vaya
a la compra no hay compra,
es que ni mataron animales,
ni cortaron plantas,
ni arrancaron frutos?.

Y si mañana no me visto
a lo mejor me arrastro panza abajo
ensuciando mi propia sombra.

Y si a lo mejor no pasa
es que posiblemente
no ocurra,
porque sin saber
si trasciende,
todo gotea lentamente
para que algo ocurra.
No?...

Y si lo de antes, es,
es que seriamos
puros.

Y si lo de ayer vuelve
es por aburrimiento.

Y si todo lo prevengo
aquí, será por no ir allí
y quizás para volver por allá.

encerrado en la greguería
de la muerte borracha,
mi razón gira por si acaso
muero...

¿y si sin darme cuenta
soy cuento?

Y si lo fuera?...


Freno de Mano

Todo esto va muy deprisa,
el mundo no,
su contenido,
la gente va muy deprisa
y algunas personas también,
pero solo algunas de estas,
más, la gente.

Caminan sin pasear,
sin fijar su atención
en lo que les rodea
pero es la velocidad.

Sí, es eso.

Todo se acelera,
los contratos,
las empresas,
sus ejecutivos,
los clips,
las grapadoras,
su propia carga,
todo ejerce un peso
demasiado grande
sobre el acelerador
de sus vidas.

No son vidas
son bólidos
de sangre y carne,
sin ojos, ni espalda
sin nada que les sustente.

Mi corazón
enseñado,
aprendió el truco
del freno de mano,
porque también soy gente
y de vez en cuando persona.

Todo ha cogido
demasiada velocidad
y no nos paramos,
resulta difícil pararse,
tomar aire,
trasformarse en farola
solitaria de aliento...

Pero de vez en cuando
echa el freno de mano,
úsalo está en medio
de tu pecho... casi más a un lado.

Mira,
observa,
mantente alerta,
te llevas
lo que disfrutas.

Todo esto, va demasiado
deprisa,
la vida digo,
el mundo no.

Caza las almas
que nadie atiende
y teje una tela
que eclipse
al mundo
para cuando uses
el freno:
tener la luz
de la farola solitaria.




Simulacro de muerte

yo fui hasta la rueda de escape
donde los niños
no lloran sino gritan.

Allí pude ver la noche que olvida
al negro,
el color despreciado
no es más que el ángel caído del arco iris...

Abrí las puertas y entre al salón desnudo,
todo el mundo se marchaba por las paredes
trepando hasta alcanzar el árbol de ramas
cosquilleantes...

Nadie sabía lo que acontecía
y la muerte era un simulacro de risa

el salón cerró sus puertas y todos rieron,
el tedio marchó
la vida se coló en la cesta de la carne...
si si si....
todos reían,
ó al menos eso creen!!

Sala de espera

Esperando al medico
como un muñeco de trapo,
mi corazón de pelele
se descuelga por el tiempo
apuñalado por el segundero.

No es más que una hora
la que transcurre,
no son más que minutos
sin tiempo,
y el tiempo envejece
a la hora, como la vida
a sí misma
arrugando
a su paso, el minuto
eviterno.

el tiempo es un bufón
y la hora, la reina
que lo deforma.

No son más que sesenta minutos
que deforman el deseo,
no son más que sesenta minutos
que acuchillan la risa

El tiempo es un asesino
que nos mata,
mientras nosotros
jugamos a enlazar
palabras en un pasatiempos.



Veredicto

Cuando entro en los supermercados
y veo toda la carne
en los mostradores,
viendo toda la fruta,
el pescado,
los lácteos
los condimentos,
los detergentes,
los colutorios,
... me siento culpable.
Cuando veo las cajeras
con sus uniformes,
a los reponedores,
a los carros de metal
como cárceles del pensamiento,
como cementerio
descapotable de lo vivo,

me siento culpable

cuando voy a los bares
y veo a los camareros
con sus ojos de perro pachón
tristes, como si una navaja les atravesara
para rajar su aliento...
Me siento culpable,
cuando entro en las farmacias
y veo los medicamentos,
y los farmacéuticos,
y sus mancebos
de tristeza infinita...
me siento culpable,
cuando entro en los hospitales
y su olor me convierte
en un espectro insaciable
me siento culpable.

Me siento culpable
en medio de todo esto,
donde me dan ganas de llorar
a borbotones,
de sacar lagrimas
y dispararlas a bocajarro
para matar la desdicha...
me siento culpable.

Pisando vidas

Pisé una mierda,
podría haberme quedado
en casa, tumbado en la cama
entero,
eterno,
sincero conmigo mismo,
holgazán y vago
como me reconozco,
como me gusta que me conozcan,
misero con el esfuerzo
y recogido con el tiempo.

Pero salí a trabajar,
y pise una mierda,
una mierda que jamas
en mis sueños pensé
pisar.
No supe reaccionar,
se quedó pegada a mi pie,
a mi zapato, ese que me protege
para no ir descalzo.

Pise una mierda,
justo,
cuando más responsable
me creía.

arrastre el pie para refregarla
por el suelo y librarme de ella
pero la mierda no me dejaba
en paz.

no me deja.

Pise una mierda...
pisamos mierdas...
convivimos con ellas...
son nuestras mierdas...
y aunque te libres de ella
y no manche tu zapato,
la mierda te perseguirá
aunque el camino sea
recto y sin sombras.

Pisamos mierdas,
incluso cuando menos
imaginamos
que podemos hacerlo,
las que pisaste
huelen cuando menos
las recuerdas
para recordarte
el pasado
como un aguijón
de hedor caducado.

Salí a la calle
para ir a trabajar
y pise una mierda,
creo que fue el destino
de mi causa,
aunque dudo
y me cuestiono
si fue la causa
de mi casualidad,
de mi fatalidad,
pero pise una mierda.

Pare y restregué el zapato
contra la acera
para que quedara
allí espachurrada,
pero no se iba,
porque las que pisamos
no son mierdas,
sino nuestras vidas
que alguien suelta
en la calle
para ser pisadas.

Podría haberme quedado
en la cama hasta medio día
remoloneando...
pero fui a trabajar
y pise una mierda.

Quemando recuerdos

Carnal y vaporoso,
pienso, e imagino
lo que pienso
como una bandada
de cuervos a contraluz,
en una tarde lluviosa
posados sobre alambre espino.

Cuando graznan
es como si un guante de púas
me abrazara
con odio el estomago.
Cuando aletean
se me viene
todo el rencor encima,
lo peor,
la espantada
sobre mi ocaso,
donde
todo lo que imagino,
arde en el infierno
de mi memoria.

Me imagino pensando
que no hay más cuervos
que los que no cazo,
y me convierto en cazador
de gritos a media noche
para saciar mi tempestad
de hastío.

Me convierto en vapor
y trepo para igualarme
al tiempo,
sudoroso,
solitario,
traidor,
malévolo...

Soy un dolar de plata falsa,
soy un céntimo de dolor
que se disfraza de payaso.

Esto ocurre mientras
Carnal me trasforma
en huesudo vaporoso
para que la catrina sin guadaña,
me arrastre del pelo a su gruta
de infierno donde arde
todo lo que pienso.

Hamster borracho

Como el hamster en su rueda
cabalgamos ciegos y locos.

Alguien nos da galletas
y sorbemos agua por tubos
de plástico, como abrevaderos
de vergüenza que caen gota a gota.

No hay más alimento
que el que nos da el azar
imaginado,
y a veces pasamos sed
de nuestra propia sangre.

Dando vueltas
por bares,
por cuchitriles
de mala muerte,
donde los hombres
sin sombra
se agolpan en las esquinas
escondidos tras vasos
opacos, como noches
de calima y sollozo.

No existe el amor,
ni la complacencia.
Solo ves humo del tabaco
que trepa como enredaderas
por las carreteras secundarias
de tu pasado.

Como en un bucle
de la misma vida
rueda y rueda
sin el fracaso
de caer cuesta abajo
y tener tu cuerpo
chocado contra escombros
del mismo alma...

ni siquiera sientes
que eres el hamster
que tras mil vueltas
acaba borracho
y sin sombra,
llorando por sus galletas.

Partes apartes.

Asumo mi parte
y la apropio.

Mi parte que es vuestra
y la vuestra que es de ellos.

Ellos a su vez
la hacen nuestra
sin que nadie
quede sin porción.

Asumo mi parte,
la del olvido y la desmemoria
para justificar que el pasado
no fue más que un capitulo
de ficción y el daño que causé
no es más que merecimiento
de las victimas.

Me convierto en oda
y convivo con la parte
de ellos,
la vuestra,
la que hicieron nuestra.

Asumo todos mis errores
del presente para tirarlos
como leña al pasado.
Arden sin cesar
y se convierten en ceniza de hastío.

Todo se convierte,
todo se trasforma,
nada es lo que asumimos
y se pierde entre nosotros,
entre las calles,
entre las putas,
las ginebra,
el tabaco,
el bolsillo de la camisa,
y mi alma serpentea
entre eso como un cordón
en el zapato,
se desboca como un ratón
aterrorizado,
se disfraza de pasta de dientes
y se cuela por el lavabo cuando la escupo.

Asumo mi parte
y asimilo que no es mía
sino de todos.



Poema al K.O.

Son las tres de la mañana,
y sigo queriendo escribir
más poemas.

Tengo encima de la mesa
el portátil,
la pantalla brilla
como un cielo inútil.

el cuaderno abierto,
el bolígrafo encima,
las latas de cerveza vacías,
ellas han hecho su trabajo.

Ya pienso que no me sale,
no hay de donde sacar,
el arbitro ejecuta
la cuenta atrás...
nueve,
ocho,
siete,
seis...

el momento de dormir llega,
soñar no será cosa mía,
cuando lo hago dormido
sueño incluso lo que no quiero.
Solo sueño deseando lo que quiero
cuando estoy despierto.

Y mientras pienso que no me sale
el sentimiento de cansancio,
me encierra en este poema
para morir brevemente
mientras sueño, soñando,
que vivo despierto
deseando lo que no sueño.

Entre mi entraña y mi sombra

Hay un capitulo
que no he visto,

algo que me he perdido,
intento razonarlo mientras
froto mi cabeza
con las dos manos,
me pregunto:
¿cuándo lo pusieron
que no vi lo que ocurría
para seguir por donde
yo hubiera elegido?.

Hay un capitulo
que no he visto.
Una defecación de mi alma,
una meada del tiempo
en la esquina de nuestro recuerdo,
un vomito de huevo
mientras no escuchábamos,
un eructo de olvido
cuando no mirábamos...

Todo eso que nos perdemos
que nos pierde en nosotros mismos.

Los silencios de la esperanza

Háblame sin voz.
Deja la intención
en calado iluso.

Baja las escaleras a la pata coja,
como si pensaras en ti
cuando hablas de lo imaginativo.

Odiate trabajando
amate en tu oficio.

degenera tu voz
para sentirte
en proa de la invención.

no digas lo que hablas,
calla lo que piensas.

sobre todo,
se nada
en nada
y para nada
seras nada.

si agudizas
te mostraras
en horizontes
de silencio,

pero olvida tu esencia
cuando seas como yo...

cree en el final de todo
porque más allá de esto
esta lo otro,
lo que somos cuando no somos
vistos,
cuando la sabana nos cubre
y nuestro pañuelo
es un bajero de silencio
heredado.

Pisa cucarachas
con los pies descalzos.

Mastica ratones vivos,
son palabras
que delatan tu idiotez.

pero nunca olvides
tocar el timbre
para que el autobús
que te lleva,
abra la puerta
de tu destino.