Exoneración de la búsqueda, cuando el beso trastorna mis planes.

Yo quiero que mi pene sea una cremallera,
abrirte de arriba abajo las carnes
cuando yo quiera,
descerrajarte todas tu ideas,
hacer vida con toda tu pulpa.

Yo quiero que mis ojos sean dos cuevas,
albergarte en ellos y encerrarte
en mis sueños, cuando duerma.

Yo quiero querer que todo suceda
contigo con todas mis partes,
convertirte en mis fluidos,
tragarte como saliva,
respirarte oxigeno,
latirte sangre,
eyacularte cuando te vea.

Yo quiero que todo esto sea,
parte de unas partes,
núcleo irremediable de nosotros.

Pero no puedo hacer nada,
nada,
nada,
en absoluto, nada.
Estoy muy dentro de ti,
y ya soy una identidad
de tus besos,
por eso buscarme es encontrarme
en tu saliva, en tu flujo,
en tus risas,
esas que me enredan en los días
de lluvia, y hacen que me olvide
hasta de esta vida.