Conjugando un ceda el paso, cuando en realidad, es un cruce de imaginación mirando tus ojos.

Yo sé que tu lo sabes,
nosotros lo sabemos,
una conclusión
a la que llegamos
sin saber decirlo,
pero sabiendo
que no decimos.

Tu lo sabes,
que es un verbo,
el que no hacemos
para ocultarlo.

Viene de lejos,
desde una taberna
de Lousiana,
lugar en el que se escabulle
eso que sabiéndolo
nosotros,
no lo decimos,
por temor a que otros
se den por aludidos,
y se den cuenta
del verdadero
uso del verbo,
ese que sólo tú y yo
conocemos.