Bodegones de plástico.

Cuando llegó,
cerró dando un fuerte
golpe,
parece que su corazón
se cayera desde lo alto
del hemisferio este,
de un avión solitario.

No es que odie,
a los que predican,
es que nunca dan
ejemplo.

Saltas en medio
de tu silencio,
como a la comba
en medio del barro:
Rabiosa y gritando.

Ahora ustedes,
señores del apogeo,
pueden si lo desean,
continuar con su eterno
peloteo de ignorancia.

Me marcho en la neblina
de esta madrugada advenediza,
a tomar la mano y beber la sangre
de la que me mira cuando estoy ausente,
o perdido en el espacio sideral
del sofá de casa,
o en medio de la fuerte depresión
que me causa, observar los vasos
en el armario de la cocina.

Fruta de plástico,
Fruta de plástico,
siempre brillas y aparentas
pero estás vacía y sin nombre.