Tranquilo en islas

Inquieto...
por la noche,
en el día.
Estoy inquieto,
respiro inquieto,
camino inquieto,
entro en los centros
comerciales inquieto,
como inquieto,
miro a todas partes
nervioso, cómo si me siguieran
por que estoy inquieto...

Es inquietud que me provoca
mi cerebro,
son las tormentas
del interno...
del que desconozco,
a penas me levanto
y ya estoy inquieto,
parece que todo va
explotar
por eso...
estoy inquieto...
me miro de reojo
en los cristales
y me inquieto,
compro el pan inquieto...

Tormentas de mi cerebro
sobre
mi interno desconocido,
he de bautizarle
pero no me atrevo
por si me inquieta.

Tengo dentro
un ladrillo
que me inquieta,
que me tortura,
un ladrillo
que se deshace por mi sangre
con las tormentas de mi cerebro,
pero reencarna y toma
formas infinitas de el mismo

Inquieto
y
solo tranquilo
en la peluquería
cuando las tijeras
rozan mi cuello.