Tapando con saliva, la herida de una pedrada.

Entiendo la vida,
como un sismógrafo
descontrolado.

Tengo todos los temblores,
incluso aquellos
que has olvidado.

He dibujado como adulto
y con pulso de niño,
un bloc de espanto,
al carboncillo.

la muerte está siempre serena,
aun cuando más vive