Noches, con mañanas a lo lejos.

Un hombre y su camino,
una decisión y una confusión.

Nunca sigas la cuestión,
como algo disoluto,
sino como una quimera
de inteligencia,
una sonrisa por descubrir.

Atraviesa el rellano de lo pensado
en medio de un torbellino.
Al borde de la desaparición,
empezaras de nuevo a sonreír.

Para siempre en tu habitación,
donde los monstruos acechan
pero no matan,
podrás ir poco a poco subiendo
la persiana.

La luz dibujará con sus dedos,
caminos infinitesimales,
dudas sobre la elección.

Vida desde lo oscuro,
la luz al final del túnel,
es la muerte que por fin,
te hará renacer en llanto.