Mascara y orquesta

Como un feto muerto,
flota moribundo
en medio de mi entraña
el mismo corazón
que me mantiene vivo.

A penas camino,
sin querer doy dos pasos,
y tal que un preso,
mi sangre se ahoga
en mi cuerpo.

Así parece que es uno
cuando es indivisible
del grupo
al que pertenece;
un violento,
un sinvergüenza,
un cabrón cualquiera.