Fogoso y moribundo.

Tengo sembrados
todos los fuegos,
arde el agua,
tu corazón,
y los mirlos.

Todo arde majestuosamente
con la tranquilidad de un réquiem.

Arden los arboles y sus copas,
arden las aguas y sus peces,
arden los cielos y sus soles,
arden las sangres y los hombres.

Todo lo quemo con mi huerto,
todo...
Echo mis semillas al mundo
y cosecho.

Arden al son de una llama
que abriendo compuertas,
deja escapar la sangre
por sus engranajes de oro.

Arde Prometeo y descansa,
arde Morfeo y despierta,
arde Berenice, y muero.

Tengo sembrados todos mis fuegos,
arden en sus horizontes verticales,
y se apagan a golpe de estruendo.

El fuego y el sino,
es un tiento,
es un tiento.