Acariciando el lomo del enfado.

¿Por qué lo hiciste?
me preguntaba ella
mientras yo miraba
el paladar de su mirada
como un bello ataúd
de mi vida pobre.

¿No me vas a contestar?
preguntó enojada.

Su grito
me hacía soñar
tanto como sus brazos;
esos brazos tan amarrados
a su cuerpo de extraña
conjugación temerosa.

¡¡Eres un gilipollas!!
me dijo con lagrimas

Entonces contesté.

Lo hice
para verte enfada...
¿Sabes?...
en el último recital
una tía
se me tiró
encima y me dijo...
Follame follame!!

Pero antes de follármela,
quise comprobar
que prefiero enfadarme contigo
antes que follar con otra...

Aunque para eso tenga
que mandar a la mierda
a ese novio tuyo.

Entonces ella
se bajo las bragas
del orgullo
y me dejó
entrar
suavemente
en ella hasta
el día siguiente.