Curado.

Salí del hospital
mareado.

parecía que en vez
de quimioterapia,
me habían suministrado
Calimocho con vino
barato...

la extraña sensación. Era como
si te dejaras llevar por la ignorancia.

No sabías nada
y acababas sin saber nada.

Durante la quimio
veías las caras
de las viejas,
de los jóvenes,
apenas se diferenciaban,
todos la misma mirada,
todos los ojos muertos
hacia algún lugar de su vida
más lejos que el recuerdo
de su infancia.

Imagino que todos estábamos
más cerca de la muerte
que de la propia vida,
que en ese momento nos mantenía.

La vida con cancer
es un delgado hilo de plata
con exceso de peso en uno
de sus extremos,
crees que más que romperse
poco a poco,
en cualquier momento,
se parte y caes con todo el peso
al suelo
como si fueses un saco de arena,
para que el resto de ti
se escape como un globo sin lastre.