Tercios bebidos entre adicciones desechables.

El alma como el whisky.
La sangre vino añejo,
que sabe demasiado.

Meo cerveza
e imgino que el cariño
es un cartel de fiestas
de hace cincuenta años.

Lugares de respiro en medio de la batalla, con cuartel desvencijado.

Maldigamos la vida,
la miseria,
la amistad fallida.

Maldigamos el camino,
el atajo,
la foto de hace años;
aquella canción que elegimos
con quien no hablamos ya.

Maldigamos lo gordo,
maldigamos lo flaco,
maldigamos el alma,
maldigamos el corazón,
maldigamos lo sagrado,
maldigamos los buenos tiempos,
maldigamos el beso,
el abrazo,
la borrachera,
la mirada atravesada,
lo furtivo que queda entre nosotros,
maldigamos vivir,
maldigamos el amor.

Hagámoslo...
pero sobre todo hagámoslo en un bar...
en cualquier parte mundo
pero hagámoslo.

El reloj no marca tiempo, solo sombras que complican la metáfora.

Alrededor de la construcción
de la nada,
flota el éxito rodeado de basura.

Abandona el proyecto.
Abandona el proyecto.

Reinicia el status quo.
Mañana el futuro,
será una sinergia imperfecta
que se rodeará de caras.

Hemos despegado,
no hay emociones
junto al compañero
de viaje,
porque siempre preferimos
mirar por la ventanilla;
aun siendo viajeros interestelares.

Libertinajes sin ascos a los tabúes.

Reclamo mi desastre
como movimiento único
de la política de mis noches.

Tenerlo todo desordenado,
que esté todo revuelto,
tenerte siempre patas arriba.

Cabeza,
sentimientos,
y sexo.

Reservo
todo este revuelo
para tropezar
siempre contra el suelo;
lo que siempre vi cabizbajo...
ahora es mi cielo.

Aquí, ahora, no hay nada que prodigar.

No cambies tus inercias
por movimientos externos.

Hay un doctor
en medio de la oscuridad
que descifra
cualquier dolencia externa.

Todo es una maldición
que no es nuestra.

No niegues tus intentos,
son la radicalización de tu fuerza.

Mañana podrás hacerlo
de nuevo.

Las criticas son oráculos
indolentes al vacío.

De donde vengas,
no olvides ir dejando
tu equipaje como siembra
de experiencia...
así no pesa, así no molesta.


Yo vi caminar a una piedra sobre un hombre.

Acabando la vida
la jornada despierta
en mitad de la madrugada.

La noche es un secreto que todos callan.

Ahora vine a acampar en el pico alto,
de la estrella que habéis olvidado.

Esto es lo más seguro:

La música que escuchan
esos hijos que os hablan en idioma
que no entendéis,
es la comprendida
como idioma antes de emerger.

Lenguaje de estrellas en la que esperamos
felices antes de nacer.

Constancia creativa del plato resquebrajado

Heurístico
observo ebrio
y solo,
la hilaridad
que nos reserva
un sentimiento
que se abre paso,
sin respetar,
al dolor que causa
tomar verdad
de los sueños incumplidos.

Arrancarte los ojos
es como saltar
a la comba
después de un sándwich
de Nocilla.

Tomar partido
de lo aprendido
no es lanzarte al vacío,
es una pedrada que te lanzas
al futuro.

Un corte de digestión
mientras digieres
la tortilla francesa
de huevo podrido.

Camuflaje de hojas negras.

Me arrastro
al lugar más recóndito
de la miseria.

Bebo allí
en bol
el jugo de las bilis
que la vida exprime.

Me agencio
la venta de los
torpes suicidas,
descubro que todo
dulce es el chocolate
de la muerte
para entrar despacio
en la agonía.

Recuadros con óleo de vasos colmados.

Ocho recuerdos,
para un solitario
caído a plomo.

Como la escoba
barren dañando todo,
mientras olvidan.

Nunca imagines
lo que ya posees,
caerá a solas.

El fuerte viento,
despeina el movimiento
interesante.

Yacen muertas
ideas imaginadas,
senectas, enterradas.

El vino tinto
posee toda la sabiduría,
mañana atardecerá
con el rojo de tu boca
sobre el mundo,
ahora mismo
esta madrugada
tiene ya el color
de tus sueños.

Imaginaciones dentro de mis estigmas.

Sube y baja,
mi universo estable
en una partitura dislocada.

Mientras bebo a solas
imagino su nombre pintado
por todas las paredes.

Es tiempo de sequía,
momento de gotear,
dejar de correr por las calles.

Dormiré con las luces encendidas
para mostrar el camino,
para que vuelva como antes
a esta estancia sin plantas,
páramo vacío sin palmeras.

Raja abierta que oculta
la verdadera herida.


Llanura de pelo.

Sangre desmedida,
sin herida abierta,
corre por todo
mi cuerpo
al ver tu raja abierta.

Como los siux
pinto mi cara
con tu sangre
saltando cualquier regla.

Mil batallas de esta guerra,
ganemos alguna.

Trepando con mi lengua desde la esclavitud del asfalto.

Me confundo con el suelo,
gris, sucio, pisado, ultrajado.

Es la espera de mi condición humana,
ser el asfalto, el adoquín, el mármol,
parqué. Elemento que sustenta el mundo.

Mido los pies, y con los pies los pasos;
aguanto mucho en apnea bajo los zapatos.

Aguanto con paciencia, por ver si llegas;
saber de color son tus bragas.

Trepar por tus piernas hasta la libertad
de las telas.

Western de vida ante la placenta muerta.

...Y yo acaricio
el miscanto,
al tiempo que bebo.

...Ahora libaría esta botella de vino
sobre su coño colmado 
de feminidad.

...Pienso en todos los coños
del mundo,
y me viene a la cabeza
un vacío que nunca se llena,
que nunca rebosa.

...Es por eso que las madres
sufren el vacío de sus hijos.

El cordón umbilical es como una soga
que las ahorca, cuando vamos creciendo.

Las vueltas del mismo que sufrimos
algunos al ser paridos,
es la angustia que sufre la madre
cuando mira, y no ve más que dolor
en un mundo podrido.

Morimos al nacer,
porque nuestra conciencia
la dormimos.

Desnudando a Plutón

Que poco me gusta
como tan despacio
pasa el tiempo.

La muerte vive
en un segundo,
y puerta con puerta
comparte agobio
conmigo.

Tres pisos más arriba
el rellano inimaginable;
una resolución adscrita
al desorden de los planetas.

Dibujando el futuro con un lápiz de punta rota.

Existe para todo
un enjuto silencio.

Si hablas pecas,
si callas revientas.

En medio de eso,
la vida es un grano
en el culo.

No puedes hacer nada.
Si te sientas, molesta,
si corres escuece,
si follas roza,
si comes, al cagar, duele.

El corazón sube su tensión
mis narices sangran.

Ando acelerado,
con la hiel en los labios
y la bilis en el pelo.

Psicótico.
Psicópata.
Esquizo...
peco,
pio,
y meto la pata.