Luces en una carta sin sello.

El viento es celo
de su nombre,
se rasca y sonríe,
suspira y maldice.

Me gusta oler,
a escondidas,
su ropa interior.

Es un secreto,
he dejado
una ventana abierta,
sin que lo sepas,

para saltar esta noche
como un lobo,
sobre tu vagina despierta.