Mirando al cielo la esperanza me defeca.

Suelen ocurrir cosas,
de todo y en todo.

pero siempre estamos,
en el lugar erróneo,
así ocurre al perro callejero,
al gato que observa,
y a la mosca que vuela.

Soñé una vez, pero al despertar
lo olvidé, y desesperé.

Sigo en un filo que no es mío,
por eso llevo los pies ensangrentados,
y el alma empapada en vinagre
y esperma rancio.