Comebolsas.

En estos días
no esperas a nadie
tan solo abres los ojos
y los cierras
fotografiando
la desconfianza
que te brindan.

Bajas por calles que conoces
de sobra mientras recuerdas
el daño que hiciste.

Entras en los mismos bares
escuchas las mismas bromas
y lo peor es que te siguen
haciendo gracia.

En estos días tu memoria de pez,
te juega malas pasadas
cerrando a cal y canto,
la entrada a tu alma
que otros
intentan renovar,
mientras tu la pudres
con el humo de tu cigarro,
y la machacas con la ginebra
barata que carcome tus tripas
pero enciende la chispa
creativa que vive en ti.

Crees haber vivido más que nadie
y crees joder mejor que nadie
y hablas de ello a gritos
en todos los sitios,
mientras te comes dos gramos
de coca en compañía de unos
perros viejos del arrabal
donde vives.

En los garitos oscuros
a las diez de la mañana
después de que la noche
abandonara su intento
de cambiarte, prefirió,
dejarte salir sin dormir,
para que buscaras otro sitio
donde seguir huyendo.

Mientras las viejas llevan sus bolsas
de la compra
y las imaginas llenas de coca,
te arrastras como una lengua sucia
buscando cobijo.

En estas noches,
Largas, provocadas en bares
para que no amanezca,
te recreas en tus aventuras
mientras el mundo se olvidó
de ti hace muchos días.