Talleres que miran al frente, y no ensamblan lo pactado.

Dentro de mi...
eso que fabrica
coches estrellados
recién sacados
de taller....
dentro de mi,
elabora mil
cosas.

Todas rotas.

Quieren
arreglarlas
entre todos
y todas,
las que trabajan
dentro
los que elaboran.

Siguen rotas.

Rotura
de fábrica.
Desperfecto
congénito.
Mal ensamblado.

Aún así,
se lanzan
con ese síndrome
de deterioro
a la vida inconclusa.

No pasa nada.
Se adaptan.
Hay tantos fallos...
errar es algo humano;
un derecho adquirido,
inalienable.

Una esquina en la vida
en la que apoyar la pierna,
y mirar la calle
a esperas de que se solvente
lo que llega.

Esperanza de educar
el fallo, como una forma
indefinida de cariño.

No mirar,
contemplar
mientras dibujas
los pasos, equívocos,
de otros.

Convirtiéndote así,
en taller del destrozo.