Carne cruda en el grifo de la ducha.

Ella es mía;
en medio del silencio
la asalto y tiro de su pelo.

Ella es mía hasta la saciedad,
la desesperación,
la locura de tenerla incluso
en las horas ausentes.

Su ausencia guarda la estética
del onanismo del color,
eyaculo arco-iris contra la noche
oscura.

Ella es mía porque lo manda
ella y lo deseo yo.

Yo soy su vagina a todas
horas,
yo soy ella y me disfrazo
con su ropa, me travisto,
me convierto hasta en sus enfermedades
arañando mi cara, arrancando costras
de mi cuero cabelludo.

Pinto mi pene, con su barra de labios,
me pongo sus horquillas en mi escroto,
juego a ganar, y pierdo todo,
cuando hago de ella.

Miro sus cartas,
registro todo,
soy un enfermo
de su vida,
aprendo.

Lloro a solas,
y la añoro.

Ella es mía...
y es por esto, que puedes
quedarte con todo.

Hasta con la vida.