Mozart comiéndose las uñas, Wagner masturbándose en la cocina.

Desde cualquier lugar
me oigo,
pero nunca me hallo
en lo dictado.

Bebo con ansias
el fin del mundo...
es perfecto
para perderlo todo.

Es momento de recoger
cenizas, en el tallo
de las tinieblas,
mañana dudarás:
es el comienzo del nuevo día.

Pregúntate todo,
así resolverás
las dudas
de tu propia muerte.

Esta noche no irá
nadie a verte.

Bebete tus ecos,
son el orín, en el desierto
de tus pánicos.