Melodía de la vejez anticipada.

Reencontrarte.

Formas parte de un tú,
o un yo,
que sin ser vosotros
estáis manchados de ellos
que somos todos,
sin haberlo buscado.

Remueves el pasado,
con brazos de adolescente,
y el corazón gira,
como una lavadora
de ochenta años.

La vuelta atrás,
es caerte en el carro
de las chuches;
cuando salías
del colegio,
a los nueve años.

Te miras por las mañana
y acabas afeitándote
las lagrimas;
todo te crea pelo.

La clave es la tristeza;
esa mano izquierda
que interpreta la pena.

Suave,
piano,
piano,
suave:
el fa, es el alma,
que genera bases.