Escuchando el crepitar de tu lluvia, hasta cuando sonríes y finges ser feliz.

Como el cuervo,
el mirlo o el gorrión,
que me visitan.

Desconozco la vuelta
al sosiego,
a bandazos mi alma
lleva costurones
que no cierran.

Poémico como el cuervo,
mortecino como el mirlo,
engañado como el gorrión,
las ramas no son tan fuertes,
el amor no es la cura,
si no sabes curarte.

He de subir aún muchos
peldaños,
imagino que los esguinces
torcerán mis pasos,
pero sé que aún te quedan
vendas,
y
besos,
donde reposar
tanta histeria, que guardo
en el bolsillo
de mi camisa.