Catafalcos insondables.

Soy un amante
de la simpleza.

El dolor básico,
el sufrimiento evitable,
olvidar casi todo.

Cuando me despierto,
cualquier majadería,
me ataca con la ferocidad
del fuego;
por eso, ponerme los calcetines,
es saber que la tortura
es inevitable,
por la calle donde
paseo todos los días.