Lapas estoicas.

 Los ves en medio del bar.

O entre tus amigos.

Son los acicalados de alma.

Van padeciendo,  creyéndose 

que el estoicismo es un aliado.

No rompen vasos.

No se pelean, 

no mandan a nadie a la mierda,

te ven fuera del entorno y no te saludan.

Hay que tener cuidado con los gilipollas.

Parecen tus amigos... pero  son especialistas 

en colocar bombas lapa en tu entorno

para alejarte de todo, de todas, de todos,

y sobre todo de ti.

A veces es lo que hay

 Percibo el porvenir

como un hombre anciano

que mira, aún con ilusión,

un atardecer a punto de morir.

Mundo digial

 Bajé hasta el final de la calle

seguí la luz amarilla de los neones.

Todo seguía igual.

Los adoquines avejentados 

por las rodaduras de los coches.

Las persianas de los negocios

grises y oxidadas.

Todo estaba igual

menos mi ilusión,

que decrecía mirando esperanzas

de una vida confusa,

por el caos de sus propias decisiones.