Quemando recuerdos

Carnal y vaporoso,
pienso, e imagino
lo que pienso
como una bandada
de cuervos a contraluz,
en una tarde lluviosa
posados sobre alambre espino.

Cuando graznan
es como si un guante de púas
me abrazara
con odio el estomago.
Cuando aletean
se me viene
todo el rencor encima,
lo peor,
la espantada
sobre mi ocaso,
donde
todo lo que imagino,
arde en el infierno
de mi memoria.

Me imagino pensando
que no hay más cuervos
que los que no cazo,
y me convierto en cazador
de gritos a media noche
para saciar mi tempestad
de hastío.

Me convierto en vapor
y trepo para igualarme
al tiempo,
sudoroso,
solitario,
traidor,
malévolo...

Soy un dolar de plata falsa,
soy un céntimo de dolor
que se disfraza de payaso.

Esto ocurre mientras
Carnal me trasforma
en huesudo vaporoso
para que la catrina sin guadaña,
me arrastre del pelo a su gruta
de infierno donde arde
todo lo que pienso.