Corazón eremita que engulle humores negros.

Adscrito a lo ininteligible.

Mato a suicidios cualquier error
de la muerte.

Las decisiones corren en pavor de la verdad.

La existencia del mañana,
es un barbecho a la duda
no resuelta antes acabar
el día con los ojos cerrados,
y el corazón indomesticable
por  el inconsciente del sueño dormido.
Por la verosimilitud, ante la decisión inicua,
que nos auto-fabricamos por miedo.