Leve encuentro con mi espejo roto.

He vivido aquí,
épocas de sayo sin rezo.

Emociones por entrar
a esta pared negra.

Deseo absoluto 
por encontrarme 
con personajes vivos.

Ahora me gusto 
en otras lindes,
dentro de la viudedad
que genera la cambiante
ambigüedad 
de lo inimaginable.

No tengo el cambio
para desearme,
avanzo como un montón
de sal enrojecido.