Siervos de una memoria que jamás rinden homenaje a los que guardan.

Mil dos semillas,
en medio de un parque
el día las ahoga.

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El cuervo desnudo,
abre sus alas a un viento
cargado de muerte.

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Mañana no habrá
nada de lo pedido,
puro egoísmo.

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Cielo que a tientas
lloras, en la paz mortecina
del que pasa desapercibido
todos los días;
a ti aclamamos
en la cobardía
de lo ignoto.